Si, Córdoba se mueve…

Estas elecciones legislativas podrían ser el fin de la convivencia entre PJ y UCR rotulada como “partido cordobés” (con socios empresarios y de otros ámbitos) y el inicio de una etapa de reconfiguración del poder local que empezó con la intromisión de un actor externo ¿Se termina el cordobesismo?

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NOTA: publiqué este articulo en La Nueva Mañana el 3 de julio último, lo actualicé pocas horas después de las PASO y lo reproduzco ahora por considerar que tiene plena actualidad tras los resultados electorales de las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias del 13 de agosto pasado.

Un nuevo actor

Tras la elección presidencial y las PASO, la influencia del presidente Macri en la política cordobesa es mayúscula. Ni Alfonsín pudo con la Línea Córdoba de Angeloz; ni Menem con el PJ cordobés, más allá de la sintonía con “el Gallego”. Ni Kirchner ni Cristina lograron ni siquiera un pie de playa. Pero hoy el Presidente arma la lista de radicales y el PRO y aunque tenga una relación privilegiada con el gobernador Schiaretti le propina una fuerte derrota.

“Uds los cordobeses fueron los primeros en comprender el cambio”, repite cada vez que es entrevistado en las mañanas de la radio. Y su impronta aparece en las líneas editoriales de los medios locales y su discurso cala hondo en todas las capas sociales.

No se puede negar que los medios -no solo en Argentina- han pasado a ser actores políticos. En los ‘80 la espada de Alfonsín, César Jarovslasky, señalaba a Clarín: “Hay que cuidarse de ese diario: ataca como partido político y si uno le contesta, se defiende con la libertad de prensa”. No solo el “grupo” se alejó de Alfonsín sino que hizo lo mismo en sus finales con Menem y fue el ariete principal de la derrota del kirchnerismo.

Por cierto que en el inicio de sus gobiernos, Alfonsín, Menem y Kirchner se apoyaron en Clarín para consolidar sus políticas y que por distintos intereses pasaron a ser sus grandes adversarios. Córdoba no es la excepción: si uno se “fija” en qué se han enfocado los medios tradicionales en los últimos meses, se da cuenta que están apostando a nuevos (o reciclados) actores para lo que viene en la Docta.

Existe un ida y vuelta: la política modela parte de la opinión pública y los medios marcan agendas que horadan su credibilidad ¿Por qué? No porque los medios hagan que la gente piense de una determinada manera, sino porque imponen los temas sobre los que la gente si piensa y habla.

Lo emergente

No es menor que el joven vicegobernador (camada similar en Villa María, Río Cuarto, Alta Gracia) sea el que encabece la lista de UPC; pero que en el fragor de la campaña haya sido opacado por el protagonismo del gobernador ¿Renovación pero no tanto? Ni que el intendente Mestre haya querido emparentar al radicalismo con su apellido en esta pulseada, siendo desplazado en esa aspiración, como un toque de atención su sueño de la gobernación.

Lo cierto es que el peronismo cordobés sufre por estas horas una de sus peores derrotas y quizá en los próximos meses se ponga en tela de juicio lo que a priori parecía como dado. No se sabe si barajará y dará de nuevo. Lo que es una certeza es que con estas cartas no puede retrucar.

También es cierto que más allá de Baldassi, el cabeza de la lista ganadora de las PASO, el gran vencedor fue Macri por segunda vez consecutiva en Córdoba. Y que una nueva impronta ha venido para quedarse en nuestra sociedad mediterránea.

Igualmente novedosa es la aparición con repercusión no menor de figuras que por fuera del ámbito político influyen en el quehacer de la vida pública y comunitaria de nuestra ciudad capital.

“Córdoba se mueve”

El periodista (Diario Córdoba / La Voz) Ángel Stival recordó así el Viborazo: “El 15 de marzo de 1971 se materializó la consigna que trabajadores y estudiantes venían coreando en cada concentración posterior al Cordobazo: ‘Córdoba se mueve, por otro 29’. Si aquella pueblada hirió de muerte al onganiato (aunque Onganía sobreviviera en el poder casi un año más), esta otra, hija de los acontecimientos que conmovieron al país en los 20 meses que transcurrieron entre una y otra, terminó con los ambiciosos propósitos de la Revolución Argentina, nacida del golpe militar que derrocó a Arturo Illia en 1966”.

De esa Docta rebelde sólo queda el recuerdo de las epopeyas. Córdoba no se mueve por otro 29 -además no hay parangón entre democracia y dictadura- pero como no ocurría desde hace tiempo camina hacia nuevos escenarios con otros protagonistas. Aparecerán seguramente hacia fin de año.