La apuesta son los jóvenes

La grieta existe y cada uno toma posición, hasta para no involucrarse en esa pelea. Deseo por mis hijos y los jóvenes como ellos, que no siguiera profundizándose a pico y pala de los gurcas que en su irresponsabilidad luego no se harán cargo cuando se termine en divisiones irreconciliables

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En la historia argentina existieron siempre los antagonismos (desde la Revolución de Mayo hasta nuestros días) y nunca me asustó el conflicto. Lo que no me gusta es que no se pueda tolerar democráticamente el disenso. Lo que me disgusta es que aparezcan descalificaciones personales frente a la opinión contraria. Sobre todo ataques a sectores juveniles que asumen tal o cual postura política. 

Hoy por hoy nada es definitivo. Es tiempo de transiciones. Además, es absolutamente legítimo tener distintas visiones sobre la coyuntura y no por eso algunos dejan de ser “héroes” y pasan a engrosar la categoría de “traidores”. O son tachados de “subversivos” por el poder sólo por reclamar lo que estiman justo.

Pueda ser que los jóvenes con ideales similares de un mundo mejor, de una Argentina soberana y una sociedad más igualitaria, no caben sus propias trincheras de división. La gorra

No se tienen que pelear. Nadie tiene LA VERDAD y me río de los que se bañan siempre en agua bendita. La esperanza son los jóvenes: que a pesar de sus contradicciones vienen batallando desde la secundaria, la universidad, el taller, la oficina, la fábrica o las calles por una Córdoba mejor que la que nosotros hemos podido o sabido darles para que se hagan cargo.

Necesitamos de todos los jóvenes que además de la alegría de una juntada de fernet con coca, el aguante de una previa, las tribunas de una cancha, el baile de la Mona, el recital de Coplanacu en el Comedor y la birra en la esquina de la plaza del barrio, den parte de su tiempo para que otros jóvenes puedan “pertenecer” a una sociedad más igualitaria.

La Fuc

Como el himno a la alegría ( “Gaudeamus Igitur” ) que cantan los universitarios: Muera la tristeza, mueran los que odian. Muera el diablo, cualquier otro monstruo, y quienes se burlan… Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes. Tras la divertida juventud, tras la incómoda vejez, nos recibirá la tierra.

Canabis