Revolucionar el medio ambiente

Las ciudades de la era digital alrededor del mundo tienen características comunes aún ante las evidentes diferencias geográficas, económicas y culturales. Los problemas y desafíos ambientales son actualmente una preocupación mundial.

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Uno de los fenómenos que resumen los últimos años del siglo veinte y los primeros del veintiuno, es la formidable velocidad en que los avances tecnológicos transforman las ciudades, los hábitos y conductas sociales. Es cada vez mayor el número de especialistas internacionales que consideran que la humanidad transita la era de la información o mayormente conocida como la era digital. Las tecnologías de la información y comunicación (TIC’s) llegaron a quintuplicar la velocidad de producción, comercialización y distribución del 70% de los productos y servicios que el mundo actual consume. Y esta velocidad es aún mayor si se consideran aspectos de comunicación, producción de desechos, contaminación, sobrecarga informativa y conectividad.

Los proyectos urbanos globales de la actualidad desafían a la ingeniería, el diseño, la arquitectura y a la informática utilizando la tecnología de forma integrada para responder a necesidades y demandas locales con antecedentes internacionales. La revolución tecnológica, informática, de conectividad y de comunicación están transformando los ejes fundamentales y operacionales de las ciudades con foco en la energía, el transporte, la salud, los residuos, el agua, el aire y la forestación urbana.

Según el último informe demográfico de las Naciones Unidas, la población mundial alcanzó la cifra de 7.350 millones de personas. Las ciudades sólo representan el 3% de la superficie del planeta pero existe una extraordinaria concentración poblacional de más del 50% de habitantes sólo en esta fracción terrestre, es decir, más de 3.600 millones de personas en menos de 100 ciudades.

La innovación tecnológica es la capacidad de generar nuevos productos o servicios que impacten la forma en la vida de las personas. Este impacto en los últimos años no sólo fue positivo (mejorando las actividades sociales, culturales, laborales, productivas, entre otras), sino que además tuvo una consecuencia negativa si se tienen en cuenta los problemas generados por la velocidad de los cambios de la era digital.

Los grandes desafíos de las ciudades en la era de la información en términos del impacto negativo en el medio ambiente urbano, están cambiando el enfoque de la innovación tecnológica de la masividad a la responsabilidad social. Tal es el caso del aumento de la actividad en la última década de la “Green IT” (“Tecnologías de la Información Verdes” o Informática Verde). Los objetivos principales de la Informática Verde se orientan a minimizar los impactos ambientales desde el diseño, la producción, y el uso de computadoras, servidores, monitores, impresoras, dispositivos y sistemas de comunicación. Se enfoca en la eficiencia de los productos y servicios en términos de sustentabilidad ambiental, aplicando al mismo tiempo las tecnologías de la información para crear herramientas, procesos y prácticas de consumo energético eficiente y planificación urbana sustentable.

Recientemente en Tokio y en Dubai se anunciaron la implementación de oficinas sustentables construidas íntegramente con impresoras 3D. Incluso en Ámsterdam ya se construyó un puente con esta técnica adaptando el diseño a la geografía a través de modelado computacional 3D. Green IT también promete transformar radicalmente la comunicación y conectividad con impacto ambiental a través de “Internet of Things” (“Internet de las Cosas”), donde diferentes objetos dentro de las ciudades están siendo conectados a internet para poder interactuar entre ellos sin la participación del humano, como es el caso de luces, cestos de basura, semáforos e incluso edificios completos para mejorar la utilización energética, reducir la contaminación, mejorar el tráfico urbano y ciento de funcionalidades más que se lanzan diariamente.

Tokio es una de las ciudades con mayor concentración de población en el mundo llegando a más de 38 millones de personas en sus más de 2300 kilómetros cuadrados (lo que equivale aproximadamente a cuatro veces el tamaño de la ciudad de Córdoba). Si Tokio tuviera el tamaño de la capital cordobesa tendría más de 9,5 millones de personas, es decir, casi 7 veces más población de la que actualmente tiene Córdoba. Aun así, ciertos indicadores colocan a la mega-ciudad japonesa sobre la ciudad argentina en materia de planificación ambiental con utilización estratégica de la tecnología. A nivel global las grandes ciudades en conjunto con las tecnológicas de mayor incidencia mundial, definieron objetivos para el 2020 para una mejora urbana a través de la utilización de la innovación tecnológica para revolucionar el cuidado del medio ambiente.

Redes informáticas, software de planificación urbana, edificios inteligentes, aplicaciones móviles para el ciudadano, sensores urbanos, cámaras, mapas inteligente y ciento de nuevas soluciones prometen incidir positivamente en aspectos claves para transformar el caos de las ciudades actuales y convertirlas en ciudades verdes. Soluciones para el ahorro y control energético; herramientas para la mejora del tránsito, rutas y señalización inteligentes; sensores para medir la calidad del aire y el agua; aplicaciones móviles para alertas meteorológicas, prevención de desastres y comunicación gubernamental rápida; cestos de basuras conectados a internet para mejorar las rutas de recolección; y re-utilización de residuos digitales son algunos de los ejemplos que ya son realidad en diversas ciudades del mundo.

Pero ¿qué tan lejos está Argentina de esta realidad y cómo la vida de los ciudadanos de sus ciudades mejoraría si se pudieran implementar algunas iniciativas innovadoras de la Informática Verde? El principal desafío es la planificación estratégica a largo plazo y la decisión de solucionar problemas estructurales. Una ciudad verde no se construye solamente con la compra de equipamiento tecnológico sino con una agenda programática donde se establezca como prioridad la transformación urbana que busque la sustentabilidad y la mejora ambiental utilizando las capacidades, conocimientos y recursos tecnológicos existentes. De nada sirve comprar una flota de ómnibus autónomos (con la capacidad de la circulación con una asistencia mínima del conductor), si no se cuenta antes con infraestructura que haga posible esta realidad (calles correctamente señalizadas, semáforos sincronizados, flujo de tránsito controlado, por ejemplo).

Sin una planificación seria y responsable, comprar tecnología no convertirá las ciudades sino que por el contrario, se harán gastos millonarios en equipamiento que no funcionen. Son muchos los avances tecnológicos que prometen convertir a las grandes ciudades del mundo en ciudades inteligentes, verdes y conectadas; pero esto sólo es posible con la definición de estrategias, un diseño robusto, un plan integral, un apoyo tecnológico y con la mirada puesta en los problemas ambientales reales de la sociedad.

En los próximos años veremos millones de nuevos dispositivos conectados a internet, aplicaciones novedosas, nuevos conceptos en transporte y otras soluciones capaces de transformar la sustentabilidad de nuestras ciudades. Tenemos que estar preparados para poder obtener el mayor provecho de la innovación tecnológica ambiental y evitar que, por falta de planificación y estrategia, la inversión en esta tecnología sea sólo un gasto inútil.

Ing Pablo Cardozo Herrera ( www.cardozoherrera.xyz ) ( pablo@cardozoherrera.xyz )