Córdoba al fin

Con una historia que no acaba en la peatonal / forjó su fama en los afiches de la catedral / y en los piropos de un tanito chaplinesco, chiquitito y adulón / Córdoba fue una canción, toda ansiedad, su corazón.

Buscar Por

c

Con una luna llena inmensa como su trajín / con una plaza jubilada como San Martín / entre romántica y suicida, por sus calles y avenidas viene y va / tonada y sol, su coquetear, el corazón de par en par

Con un arroyo que le anuda la cintura y va con las estatuas que perdieron solas su lugar / con sus tesoros enterrados, con su rito trasnochado y fantasmal / tiene en la piel restos de mar, ancla y timón, y algo de sal.

Parada junto a un río que define su sentir / con barrios a montones que amontonan su latir / de la evangélica conquista de los indios ceramistas / rumbo al sur vino a nacer, hueco de luz, algo de Che y algo de tu

Con seculares monumentos y una antigua fe / con el latín y el bronce al viento campaneándose / con reformistas cuestionarios, con cuentistas y operarios / sin lugar juega a ganar su amanecer, sabe esperar, sabe perder

 

Con un Rey Momo nostalgioso por su carnaval / con sus amores alquilados pero sin hogar / oliendo a yuyos aromados entre frutos del mercado y el smog / cielo y raíz, vuelo y razón, quiere vivir con emoción

Con sus frondosas arboledas para no aguantar / con sus familias bajo el puente para preocupar / con loterias y quinielas, con limosnas y una abuela en el umbral / de temporada la vi, como algo de ocasión, azul y celestial / Córdoba corazón, Córdoba corazón
Córdoba corazón, Córdoba corazón
Córdoba corazón, Córdoba corazón
Córdoba corazón, Córdoba corazón

Roberto Maldonado Costa