Descentrados

La pregunta fundamental es ¿qué Centro queremos? La respuesta requiere de consenso, decisión gubernamental y acción conjunta con organizaciones, entidades y vecinos. Está claro cuál Centro no se quiere. Éste.

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El Centro de esta ciudad amorosa se parece a mi corazón,
tiene baldozas rotas y ya no es un lugar de encuentro, sino de paso
con tropiezos sucesivos en lugares distintos que ya no son
por causas suicidas, una espera que se transforma en un mal trago.

El Centro de esta ciudad conservadora se parece a mi corazón,
las congojas desválidas forman trincheras
se quedan allí resistiendo creyendo que en la torpeza hay una razón
como la que de allí crezca una desmedida pasión.

El Centro de esta ciudad embelesada se parece a mi corazón,
donde el humo, invisible a los ojos, tapa las principales arterias
el aire se vuelve irrespirable, contaminándose de bacterias
está sucio, descuidado, con mucha gente pero deshabitado y sin acción.

El Centro de esta ciudad descuidada se parece a mi corazón
allí en lo alto el panorama de las palomas, sol mediante,
descubre que sus excrementos son parte de la escenografía sin proyección,
ya no hay besos que arruinar, solo fotografías, por su ubicación, errantes.

El Centro de esta ciudad apagada se parece a mi corazón,
se llega ahí en el medio de un malentendido provisorio que desprende olor
tiene costuras a la vista, como un desmejoramiento en construcción
con viejas añoransas que andan desveladas y sin color.

El Centro de esta ciudad sin Dios se parece a mi corazón,
en la pausa de la siesta, nada frena, todo corta y se hace intersección
hay quejas, desmericimientos, tristezas carentes de dirección
sigue rompiéndose su centro, carente y sin amor.

Las ciudades en donde nacemos, o nos hacemos, tienen algo de nosotros. Y viceversa. Una unión indeleble, invisible e identificatoria. Vivo en el Centro de Córdoba. El Centro de Córdoba vive caóticamente en mí. Pero fundamentalmente su parte central, neurálgica, me enamora y me preocupa. Principalmente su sector peatonal.

Vivir en el Centro de esta ciudad no es un negocio redondo. Las problemáticas para estacionar, con exorbitantes precios en las playas de estacionamiento; la inseguridad, principalmente durante el fin de semana, feriados y en horarios nocturnos; falta de iluminación, mal olor, escaso mantenimiento, suciedad ¿Continúo? Como contrapartida, hay comodidades innegociables que bien conocen los habitantes de esta parte de Córdoba.

María Angélica “Tati” Rodríguez es una vecina que hace 50 años que vive en esta zona. Pudo observar como “se fue perdiendo el encuentro, hoy por hoy sólo se pasa por acá para ir a hacer trámites, comprar algo y directamente se retiran a sus barrios”. Considera que tampoco “hay demasiados lugares para encontrarse, sólo bares, pero gratuitamente ninguno. Por eso hoy los jóvenes se movieron para el Buen Pastor, por ejemplo”. Y se pone melancólica al recordar que “acá a una cuadra -9 de Julio casi Jujuy- o sobre Rivera Indarte había boliches, que eran casas muy coquetas donde uno podía tomar algo, estar cómodo y bailar”. “Hasta los telos tenías en la zona”, dice entre risas.

Sobre la edad: “cada vez hay menos chicos, vamos quedando los viejos, aquellos que tenemos una propiedad”. Por la cercanía, o por una cuestión romántica, de creer que vivir acá es un privilegio, alquilar un departamento en este sector es bastante costoso. Uno de un dormitorio está por encima de los $3.500 sin contar expensas e impuestos.

Se ha perdido el paseo. Es más bien una huida. Algún que otro extranjero lo disfruta. Y los nativos lo miran aterrados preguntándose “qué hace”. Todavía por esa senda circula un pasado melancólico que se atesora en cada cordobés. Antes el Centro se caracterizaba por “negocios más amplios, sin tanto tráfico y con lugares para sentarse, era más tranquilo. Y cines de todo tipo y para todos los gustos”, según expresa Tati.

La Cámara de Comercio de Córdoba también considera a este sector un espacio vital y lo denomina “el shopping más grande de la ciudad”. Según un relevamiento que realizaron con la Bolsa de Comercio, aún el 37% de los cordobeses elige los locales que se extienden por los alrededores de Plaza San Martín para hacer sus compras; número para nada despreciable si se considera las centralidades que se fueron generando en diversos barrios. Cada barrio tiene su propio centro, lo cual evita el movimiento de las zonas aledañas o periféricas al Centro. O si se realiza, las visitas son más esporádicas.

Foto La Voz

Y sobre todo, no hay apropiación del lugar ¿De quién es el Centro? ¿A qué clase social pertenece… a todos? Si la respuesta es sí, ¿por qué hay medidas para alejar a las personas que tienen ciertos rasgos físicos de este lugar? El arquitecto urbanístico y miembro de la Red Nuestra Córdoba (organización no gubernamental dedicada a estudios sobre la ciudad y el fomento de la participación ciudadana) Joaquín Peralta, responde a estos interrogantes: “Córdoba es expulsiva en los dos extremos: el niño rico no va porque se siente inseguro, y de hecho, muchos no conocen la peatonal; y el niño pobre no puede llegar ya que la policía lo frena antes”.

Continúa Peralta: “Si se quiere recuperar el Centro hacen falta inversiones”. Y otra vez aparece el poder político como condición sine qua non para mejorar las falencias mencionadas anteriormente.

Sobre la idea de la identificación, me quedó dando vuelta una idea planteada por Tati Rodríguez: “Antes decir ‘me voy al Centro’ representaba una preparación: elegir la mejor ropa, estar peinado y comportarse bien”. ¿Se ha perdido el respeto al lugar? ¿O es al revés? Tal vez es innecesaria tanta preparación para un espacio que no lo merece. Además, en los momentos de descanso de la gran mayoría de las personas llegarse al Centro es visitar un lugar desértico, sin actividades nocturnas o de fin de semana, sin propuestas de entretenimiento.

Entonces, la pregunta fundamental ¿es qué Centro queremos? La respuesta requiere de consenso, decisión gubernamental, acción conjunta de organizaciones, entidades y vecinos. Está claro cuál Centro no se quiere. Éste.

Matías Díaz (locutor nacional / periodista)