Jesús María: El sueño de trascender

Mi ciudad nos otorgó a muchos de nosotros años indelebles. Somos pibes y pibas que trabajamos para que Jesús María cambie sus defectos, sus perezosos desprecios y con la ilusión de hacerla más perfecta e inclusiva.

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“Me gusta regresarme del olvido para acordarme en sueños de mi casa, del chico que jugaba a la pelota, del 49585″, canta Fito Paéz en “Al lado del camino”. Yo de fondo, entre lástimas que no se conocen, le hago un melancólico coro. Los buenos recuerdos del pasado sirven de trinchera ante el futuro, inminente y desconcertante, que dispara balas que pican cerca.

Soy jesusmariense. Cuando me la encuentro, de casualidad o causalidad, le doy la mano y le digo “mucho gusto”. Nos cruzamos unas dos o tres veces a la semana. Ella me reconoce aunque dejé de vivir con ella. Me sigue invitando a dormir en su otro lado del colchón sin recordar que estamos distanciados. Ya llegaré a los motivos.

Ferrocarril. Espacio verde. Mi viejo y yo pateando una pelota. En realidad, él patéandola y yo recibiéndola como arquero entre dos puños de piedras que simulaban un arco. Buscando volar para una foto sin fotógrafo, pero que quedó en mis retinas. Mi papá no jugaba conmigo, no nos encontrábamos en la mesa pero a veces la pelota puede unir dos canchas distintas.

Sembré de todo y para todos (incluido vecinos) en el fondo de la casa. Un patio enorme. Pelota, mi perro, no estaba feliz de la reducción de su camino habitual. Había visto mucho a mi abuelo en Colonia Caroya con sus cortas hectáreas de vid y en una huerta lindante a su casa. Le quería mostrar cuánto había aprendido. Una tarde la vio sin decir una palabra. Gringo silente y hermoso. Mi abuela salía a regármela cuando estudiaba y también era su forma de encontrase con aquello que perdió después de la muerte de su marido. Hoy por hoy, la tierra, la semilla, el sol, terminan por conectarme con ellos que sembraron amores, resistencia, perseverancia que intento cosechar en cada rincón.

Bicicleta. Amigos del barrio. Recorridos sin límites más que la noche y el potente llamado de nuestras madres que rompían la lógica del alcance del sonido humano. Sin importar nuestra ubicación del radar sentíamos nuestro nombre. Y debíamos volver raudamente. Mis padres estaban tranquilos porque teníamos vecinos que nos cuidaban desde sus veredas, o desde las sombras generadoras de ideas.

Canchas improvisadas de fútbol en el pasto o en la calle (la cancha se desarmaba en un santiamén para el paso del vehículo) Tenis. Pileta de verano en Alianza. Carnaval. Corso. Ring raje.

Hasta acá parte de los recuerdos. En ellos me resguardo cuando me enojo con Jesús María. Es una ciudad familiera, tranquila, pero que imposibilita el desarrollo de muchas personas. Los estudiantes que egresan de la secundaria deben migrar o viajar diariamente a Córdoba. La localidad del norte cordobés tiene limitaciones en carreras terciarias. No sólo carece de variedad en la oferta, sino que la mayoría de las existentes son de caracter privado. Tanto para viajar a la capital provincial diariamente, o estudiar en la urbe de 40 mil habitantes, requiere de un buen apoyo económico. Limitación fundamental para muchas familias.

Sin embargo, la situación va atravesando por un cambio significativo. Hasta no hace muchos años, la imposibilidad de ser universitarios era mayoritaria. Los jóvenes que nacieron entre la década del 80′ y el 90′ fueron, en su mayoría, los primeros en recibirse en la Universidad.

En otro orden… orden político. Históricamente los partidos políticos en puja son el Justicialismo y la Unión Cívica Radical. Un binomio similar al que se presenta a nivel provincial. Con diferencias ínfimas entre ambas representaciones. Pocas posibilidades de elección para la población.

Desde el comienzo de Siglo, se estuvieron presentando algunos cambios en la arena política. El más significativo fue la llegada del Frente Cívico (creado por Luis Juez) que desembocó en la elección de Marcelino Gatica como intendente de la ciudad en el año 2003. Fue reelegido en 2007. Posteriormente, el juecismo lo seleccionó como candidato a vicegobernador y él decidió que su reemplazante fuese Gabriel Frizza, concejal de su partido. Ambos fueron militantes radicales. Hoy el primero está alejado de la política, mientras Frizza se alineó con Cambiemos a tal punto que es tercer candidato a diputado nacional por esa representación. A estos frentes se le suma el kirchnerismo que es un espacio minoritario pero presente dentro del mapa electoral.

Me peleo con Jesús María que recibe a cientos de aspirantes a egresar de Suboficiales de Gendarmería. Provenientes sobre todo del norte de la Argentina. Hombres y mujeres. Sus termos de mate y tereré son una extensión de su cuerpo. Una tonada distinta que le permite una modulación mejorada… perdón, le permitiría una modulación mejorada a la sociedad. Suelen ser discriminados por algunos comerciantes que les cobran precios diferenciales, o les aplican el derecho de admisión. Tienen dificultades para encontrar casas o departamentos en alquilar y les vuelan los billetes de su sueldo. De todas maneras, ésto no escapa de una lógica – diría mundial- de miedo al otro, de “pérdida de lo nuestro”.

Querida, hermosa, entrañable Jesús María. Me diste una infancia de la hostia. En tus espacios me colgué de árboles y de paciencias cercanas. Soñé con ser el arquero del club de mis amores. Poco después, en un Renault 12 descubrí mi vocación por ser relator de fútbol. Me escabullí por tus silencios de siesta para hacerlos implotar con un buen grito de risa. Me descubro en ese pasado tan pasado con color, feliz y completo. Aunque allá sólo quería saber grande. Acá queriendo ser chico. Siempre queriendo ser otro.

Mi ciudad nos otorgó a muchos de nosotros años indelebles. Somos pibes y pibas que trabajamos para que Jesús Marie cambie sus defectos, sus perezosos desprecios y con la ilusión de hacerla más perfecta e inclusiva. Para que nuestros hijos la disfruten. Para que cuiden el legado de nuestros abuelos, padres, tíos, hermanos. El sueño de la trascendecia es universal. Si Jesús María es imborrable como sociedad. Nosotros y nuestras luchas también lo serán.

Matías Díaz (locutor nacional / periodista)