Malas lecturas

¿Podemos intentar una reflexión desapasionada acerca de por qué Argentina se encuentra entre las 5 economías más frágiles del mundo, según dice Standard & Poor's, cuyos informes miran los inversores? ¿Podemos analizar la política económica desde la eficacia y no desde los gustos?

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Les propongo un ejercicio. ¿Qué tal si analizamos la economía desde la eficacia o no eficacia de los modeles propuestos, y no en función de lo que nos guste más o menos a cada uno de nosotros? Es decir, los invito a que reflexionemos juntos sobre lo que funciona y lo que no funciona en materia de política económica actualmente. ¿Qué les parece? Intuyo que esta es una mejor manera de no caer en la trampa de tildarnos unos a otros de esto o aquello, y construir juntos una visión común de lo que resulta más beneficioso para todos. ¿Se prenden? Bien, empecemos.

El modelo teórico para la economía que aplica Cambiemos, explica que el crecimiento de la misma estará traccionado por dos variables fundamentales: la inversión extranjera directa y las exportaciones. En ese esquema el mercado interno pasa a ser secundario, poco importante, para motorizar mejoras. Si uno repasa mentalmente las medidas más importantes del gobierno actual, rápidamente encuentra este hilo conductor.

Pensemos juntos. La quita de retenciones al agro, buscaba mejorar el rendimiento de las exportaciones del sector. La concurrencia del gabinete nacional en pleno al Foro Económico Mundial de Davos, la organización de un “mini Davos” aquí en Buenos Aires, para mostrar que Argentina quería “abrirse” a los inversores, el arreglo muy desfavorable para Argentina con los Fondos Buitres, el recibimiento de Obama. Todos los cañones apuntados hacia esos dos lugares: que inviertan y que nos compren más de los productos que nosotros exportamos. Se ve nítidamente en el accionar del gobierno.

Como contraparte, al ser poco importante –en este modelo de teoría económica- el mercado interno, avanzaron con subas de tarifas de servicios esenciales, incremento de la tasa de interés que deja fuera del crédito a la pequeña y mediana industria, retaceos en las negociaciones salariales que hicieron disminuir el poder de compra de las mayorías y, por ende, las ventas minoristas y mayoristas, y abrieron las importaciones a productos importados indiscriminadamente.

Como lo central de la economía para este modelo es lo externo, las consecuencias (cierre de industrias locales y crecimiento del desempleo sobre todo), que pudiera haber en lo interno -si todo salía como lo planificaba el gobierno- serían absorbidas por los beneficios cuantiosos que traerían el crecimiento de la inversión extranjera y las exportaciones.

Pues bien, vamos a los números, y veamos qué ocurrió. En 2017 tendremos el peor resultado de Balanza Comercial desde 1910. Es decir que, desde hace un siglo, no nos iba tan mal al restar exportaciones menos importaciones. El déficit comercial en los primeros siete meses del año acumuló u$s 3.427,6 millones y marcó un récord en la historia económica argentina, y el peor desde el resultado negativo de 1994, que marcó u$s 3.255 millones. Antes de que alguien quiera señalar animosidad alguna, debo especificar que estos datos son del INDEC actual. Es la cruda realidad.

De esta manera, el primer eje central –las exportaciones- para el modelo económico del Gobierno actual, atraviesa una severa crisis. De allí no vendrá el impulso a la Economía. Nos queda la inversión extranjera. Veamos.

Con todos los esfuerzos del gobierno en materia de política económica, y también gestualmente, para atraer inversores, los números fríos indican que la Inversión Extranjera Directa total en 2016 fue equivalente a un monto de 5.745 millones de dólares, contra 11.759 millones que había alcanzado en el año anterior (2015), es decir, se redujo a la mitad. Estos son datos del Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) de Junio de 2017.

Mal con las exportaciones, mal con la inversión extranjera. ¿Por qué ocurre esto? El Gobierno actual hizo una mala lectura del escenario mundial, fue dogmático para diseñar la política económica y los resultados están siendo pésimos externa e internamente. Hay aprendizajes que se pueden ir haciendo mientras uno realiza su proceso en la conducción del Estado Nacional, pero esto es distinto.

El gabinete del gobierno actual fue presentado como un equipo con los mejores profesionales a disposición. Parte de las habilidades que debería tener un equipo que se precie de tal, es poder tener previsión sobre lo que ocurre, por ejemplo, en materia de comercio mundial. Desde el living de su casa, este humilde escriba puede leer los informes anuales que realiza la Organización Internacional del Comercio (OMC), que desde hace más de 5 años viene alertando sobre la baja de precios internacionales de nuestros productos exportables, y sobre la caída abrupta del comercio entre países. Es decir, que había señales de sobra para no plantear un modelo que dependiese de las exportaciones para tomar impulso.

Por otra parte Argentina vuelve a ratificar empíricamente, que las inversiones productivas sólo crecen cuando hay demanda. Es decir, cuando están aseguradas las ventas masivas de productos. Lo gestual, lo discursivo, los planteos de baja de costos, la concurrencia a foros internacionales, puede ayudar, pero si no hay ventas internas y externas aseguradas, nadie invierte en producción, todos se vuelcan a lo financiero, que no genera puestos de trabajo.

Con ese escenario externo, se debería haber cuidado lo interno, pero se hizo lo contrario impulsando medidas que complicaron a los productores y consumidores locales (según datos del Ministerio de Trabajo y el INDEC, en 2016, se perdieron 100 mil puestos de trabajo formales y cerraron 1579 empresas argentinas). Hasta ahora todo se tapa con deuda. Pero de esa miel no comen las hormigas: es insustentable y peligroso seguir así.

Por esto, entre otras cosas, es que Standard & Poor’s (cuyos informes miran todos los inversores internacionales), dijo que Argentina es una de las 5 economías más frágiles del mundo. Difícil que alguien mire para este lado con esa calificación. El planteo de base del modelo es equivocado. No funciona. Si se insiste en este camino, el desenlace puede ser dramático.

Miguel Magnasco ( www.facebook.com/fundacioncordobadetodos )