Entrañables Malcolm y Víctor

Mientras gano metros de asfalto en la umbrosa avenida Tillard – que a ciertas horas de la madrugada tropezando con las vías, remite inequívoca a las Pantallas del Mundo Nuevo - revivir emociones con el siempre encendido Víctor, fue una buena manera de honrar la partida del inolvidable Malcolm Young

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El motor de AC / DC ha muerto. Un final trágico para un ícono a veces olvidado. Uno de los verdaderos grandes. Descansa en paz.

Exactas palabras de Paul Stanley (Kiss). En la madrugada del sábado, fluyendo entre Güemes y la zona del Abasto, nos enterábamos de la previsible muerte de Malcolm Young. Las redes sociales unían el mundo en un lamento único (*)

Tres años de agonía pudieron con el diminuto y enérgico guitarrista. Desde el hermetismo -que Malcolm prohijó-, su hermano Angus admitió que la enfermedad -se habló de demencia senil- apareció antes del retiro, en 2014; pero cumplieron con los compromisos, sorteando como pudieron las dificultades, especialmente su lábil memoria de corto plazo.

Los Young. Hombres rudos, decididos. Tenaces y sufridos. En ese carril, Malcolm descolla. Lo recordará Dave Evans -primer cantante de los AC/DC-, en una de tantas biografías, como al más decidido. Confesará que alguna vez se abstuvo de noquear a Angus por respeto a ese petiso bravo, noctámbulo, bebedor y talentoso, siempre atornillado delante del Marshall y al lado de la batería, bastante lejos del centro del escenario. Le sobraba desde el rincón, para erigirse en el paradigma de la guitarra rítmica.

Nunca fue segunda viola. Nervio impulsor, creativo, melancólico y resistente. Bajo el escenario, ganó reputación como decisor, organizador y productor.

Memoriosos recuerdan verlo trenzarse en fantásticos duelos con Angus, en los comienzos de la banda. Finalmente, cada uno ocupó su lugar, logrando una comunión innovadora y trascendente, revolucionando a un mainstream agotado, en la mitad de los ’70.

Contemporáneos a los Kiss, en trajín que los llevó desde Escocia a Australia, y desde “allí abajo” (como un avieso abogado me comentó se refieren en Londres a Oceanía), tutelados por su hermano mayor George (fallecido recientemente, exitoso intérprete, autor y productor), pavimentaron un camino tan útil al punk de The Clash o Pistols como a la nueva ola del heavy metal británico de Judas Priest, Saxon, Iron Maiden, y en una mirada más global y abarcativa, bandas como Def Leppard,Accept, Krokus, MercyfulFate, Venom, Gun’s And Roses, Barón Rojo o Riff. Thelongwaytothe top: perdiendo amigos o amores, ganando dólares, resacas y moretones. Poniendo las pelotas sobre la mesa y cambiando de productor antes del salto final, con HighwaytoHell (1978). Perdiendo a Bon Scott un año después, y renaciendo con Back in Black (1980).

Malcolm no ocupaba un lugar oscuro en la banda. Medido, casi una esfinge desgarrando maravillosamente esa Gretsch amarilla, el yang exacto para que el lacerante y espumoso Angus haga su show dentro del show. En su discreción, brillaba y hacía brillar a la banda. Nos rendimos al Malcom power, impresionados, tomando la leche y saboreando aquellas televisaciones en diferido del Rock in Río de 1985; lo corroboramos cuando ya hombres, pudimos disfrutarlo en vivo, excelso en los conciertos de 2009 inmortalizados en Live in River Plate. No me avergüenza afirmar hoy, que me interesaba más conocer a Malcolm que al mismo Angus.

Hay buenas biografías de los Young. Me quedo con las de Engleheart – Durieux (2006) y Fink (2013). Carece de sentido abrevar en esa historia conocida. Sólo apuntamos lo incorrecto del vaticinio: Malcolm fue sustituido y el show continuó. Cierto es que el reemplazo fue su sobrino Stevie, empujado a sonar lo más parecido al original. Con tantas pérdidas, el final de AC/DC, hoy, parece posible. Aunque en su empeño Angus podría contar con músicos de primera línea, discípulos pret a porter capaces de sumarse a la banda porque pueden tocar y cantar como los fundadores: es que aprendieron a ser rockeros mirándose en ese espejo. No parece que el muerto se oponga a ese designio: se sabe que aún en sus elípticos caminos del final, en desangeladas escenas de hospicio, pudo escuchar y sonreír con los tracks del último acto de la banda: Rock or Bust.

Victor

El murmullo por la muerte de Malcolm corre en el Guernica. No falta tanto para que comience la primera de dos noches de saludable distensión. Como al protagonista le gusta presentar su arte. Sin renunciar a la profesionalidad. Lo decía hace pocos días Daniel Giménez, reconocido músico y animador de radio rockera: Viticus siempre suena bien.

Desde mi celular, en el Guernica, Córdoba

Hablamos con amigos en la barra, y esperamos a Victor. En general, todos pueden contar alguna anécdota con el Canciller. Son treinta y cinco años de recibir sus visitas, con diversas formaciones, pero idéntica propuesta, coherente, homogénea. Hard rock sin concesiones: y no es retórica.

Si Riff nació hacia 1980, como los historiadores del rock -destacando el trabajo de Marchi- han determinado, en las cavilaciones de Norberto Nappolitano y Víctor Bereciartúa, oxigenados por sus experiencias en Europa, AC / DC ha tenido una influencia notable. En la búsqueda de un perfil moderno y potente, apto para sacudir el panorama, muy recostado entonces en el jazz rock. Michel Peyronel (otro curtido en Francia e Inglaterra) fue el socio ideal para el proyecto.

En Ruedas de Metal (1981) y Macadam 3…2…1…0 (1981), Riffsuena como el AC/DCque se sacudía el polvo rojo de la inmensidad desértica australiana, mientras devenía en potencia con High Voltage (1975), TNT (1975), DirtyDeeds done dirtcheap (1976) y, por supuesto,Letthere be rock (1977). Dirá Víctor que el convencimiento por cambiar, fue total. Imagino que esos discos de AC/DC, entonces poco conocidos por el público argentino -y posiblemente por músicos que si no salían del país, no tenían oportunidades de conocer estos títulos en tiempo real-, fueron piezas centrales en la construcción del sonido que permitió, en un mismo concierto, despedir a Pappo’s Blues y recibir a Riff (1980).

Vitico es esencia de aquel hard rock emblemático, orgullo de la Argentina musical, que experimentó una rotación de músicos en 1985 (Riff VII) y que como AC/DC, abrió desde el comienzo senderos a un espectro amplio de bandas: desde el punk de Los Violadores hasta el heavy metal de V-8. Lugarteniente del Carpo, participó de todas las formaciones de Riff, compuso varios de sus clásicos y hoy se puede permitir versionarlos en una propuesta honesta, que además no califica de tributo. Busco y encuentro paralelos entre la relación de los Young y el vínculo de nuestros queridos Norberto y Víctor.

Desde 2002, Viticus editó siete trabajos. La excusa del fin de semana fue la presentación de su última obra: Equilibrio. Con cambios en su formación, nos sorprendemos con un formato de trío en gran parte del show; aún cuando esperábamos más del sonido, se lucen el bajo de Víctor, la batería de Jerónimo Sica y la guitarra de Gastón Videla. Las versiones de Riff y una remake de Sucio y Desprolijo(Pappo’s Blues Vol. 3) se entremezclan con los clásicos de la banda, rescatando la prosa de Víctor, que sin veleidades sabe transmitir.

 

Foto Diario Uno

Promediando el show, se agrega un guitarrista invitado, presentado como “Punch”; es posible que falte rodaje y quizá el sonido tampoco ayudó para lograr un acople como el que, históricamente, hemos admirado a las cuidadas guitarras del grupo.

Víctor Bereciartúa, señor arriba y abajo del escenario, 69 jóvenes años, 50 de profesión; recuperó como muy pocos y desde siempre el sonido AC/DC, al que podemos considerar un género dentro del ancho mundo del rock. Transitándolo sin caer en la imitación, el plagio o la parodia. Como Malcom, un ícono a veces soslayado, felizmente cada vez menos. Verlo erguido, entusiasta, sonriente, nos ilumina.

Y pienso, mientras gano metros de asfalto en la umbrosa avenida Tillard – que a ciertas horas de la madrugada, tropezando con las vías, remite inequívoca a las Pantallas del Mundo Nuevo – revivir emociones con el siempre encendido Víctor, fue una buena manera de honrar la partida del entrañable e inolvidable Malcolm Young.

José Emilio Ortega (Profesor U.N.C.)

(*) Imagen destacada de http://www.metalsucks.net