Rap: música de denuncia y aspiración

Miles de jóvenes, sobre todo de barrios periféricos de Córdoba, se han volcado al rap como expresión musical que muestra su realidad, denuncia la discriminación, construye organización comunitaria y reivindica un mejor presente y futuro para ellos y sus amigos.

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Le ofrecí a Jorge escribir una columna semanal en este humilde, pero gran medio de comunicación digital Còrdoba Primero. En primer lugar, porque me entusiasmó el hecho de seguir creciendo personalmente en el mundo del periodismo y la comunicación popular, y en segundo lugar (y no menos importante que el primero), porque sentía la necesidad de devolverle de alguna manera el gesto que tuvo él con nosotros difundiendo através de los SRT, el multimedio de comunicación popular el cual formo parte (Mordisquito).

Jorge me pidió que escribiera crónicas sobre organizaciones comunitarias donde trabajen jóvenes. Me gustaría aclarar a todos los lectores que accedí a esta propuesta con la condición de que el mismo me corrigiera cualquier tipo de error que presenten mis columnas. Es decir, si las columnas se pueden disfrutar, es porque Jorge las termina de redactar prolija y ordenadamente.

Mordisquito – Programa dominical FM La Ranchada

Para seguir avanzando en mi primer crónica me vi con la obligación de estudiar e investigar el significado de lo que es una organización comunitaria, y descubrí lo siguiente :

La palabra comunitario está formado con raíces latinas y significa “relativo a un conjunto de personas que tienen algo en común,iven juntos, tienen los mismos intereses o viven bajo las mismas reglas.

Se comprende entonces a qué nos referimos cuando hablamos de una organización comunitaria. No necesariamente estas organizaciones necesitan de personería jurídica o de ciertos entramados legales para denominarse como tal. Y las juveniles son un claro ejemplo.

Como solía decir el difunto ex Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón: “La Juventud esta imperceptiblemente organizada”.

Los grupos de pares naturalmente son comunitarios, si entendemos a los mismos como un espacio en común donde los jóvenes y adolescentes comparten muchísimas cosas. En esta ocasión rescatamos las “tribus” comunitarias de adolescentes especialmente, que se reúnen casi a diario en la Plaza de la Intendencia (y también en muchísimas plazas de los barrios de Córdoba) para hacer música rap.

El rap es un género musical afroamericano de los años ’60 que alcanza una gran repercusión mundial a fines de los ’90.

En la actualidad ya es aceptado por buena parte de los jóvenes en nuestro país; sobre todo de aquellos pertenecientes a los sectores más humildes.

El rap se destaca por su contenido de protesta social y política, pero especialmente por la carga comunitaria que presenta, ya que la música y su cultura es puramente colectiva que se expresa a traves de “tribus”.

Estas son organizaciones naturales de jóvenes que se reúnen y se organizan para llevar a cabo diversas actividades. La ciudad de Córdoba no se escapa a esta realidad, por el contrario. En los últimos años la “cultura rapera ha crecido exponencialmente , en especial en los barrios periféricos, marginales.

Casi todos los días jóvenes de diversos barrios se congregan en varios puntos céntricos. El sitio favorito para estos raperos en la Plaza de la Intendencia, donde pasan largas horas organizando competencias de rap, composiciones de temas musicales entre otras cosas. Y hay líderes naturales legitimados por sus pares, quienes en su mayoría son los mismos organizadores de competencias.

Rimando Entreversos

Además de las reglas de las competencias, también existen normas de convivencia que están implícitas. Para ser mas especifico, una vez me tocó presenciar una situación donde a una adolescente le faltaba la mochila en plena competencia. Los jueces decidieron parar el torneo y se dirigieron a sus pares pidiendo amablemente que ayuden a encontrar la mochila de la joven. En menos de 5 minutos la misma aparece y el torneo continuó sin ningún problema.

Como dijimos al principio, en las organizaciones comunitarias se comparten muchas cosas. En el caso de las tribus de rap, algunos jóvenes comparten sus anhelos, sus alegrías y sus broncas, pero también historias de vida tristes y, hasta podemos llegar a decir que comparten las mismas miserias. Son jóvenes oriundos casi en su totalidad de barrios periféricos, de familias humildes, algunas desmembradas, judicializadas; con entornos barriales que ponen en peligro el presente futuro de estos jóvenes y adolescentes.

Me toca también contar en esta crónica que existen jovenes en situacion de calle, incluso muchos duermen en la misma plaza que los reúnen diariamente. La música parece ser el modo de escapatoria de esta realidad. Muchos sueñan con ser grandes cantantes de rap, algunos por fama, otros por gloria, pero la mayoría coinciden en que quieren “llegar” para vivir de otra manera, mejorar su entorno y el de sus amigos.

Jóvenes talentosos que son olvidados,marginados y estigmatizados por la sociedad. No se adecuan al sistema, o mejor dicho el sistema no se adecua a las necesidades de estos jóvenes, porque no sueñan con trabajar 12 horas por día para tener una casa, un auto y mucho dinero. No, el rap es otra cosa. Sueñan con la libertad, la justicia social, las igualdades de oportunidades.

El Estado en todas sus órbitas, ignora por completo a estas tribus urbanas y a sus culturas. Ignora por completo el potencial que existe en estos jóvenes que practican a diario este género. Lo peor es que desconoce de la situación particular de cada uno de los que viven en la calle. Nuestros representantes y funcionarios deben trabajar en la construcción de políticas que contribuyan a la contención de todos estos jóvenes, que esconden una historia. El estado debe hacerse cargo de estos grupos de pares, debe contenerlos y trabajar duramente para construirles un presente y un futuro mejor.

Por Misael Ilenich – Militante Peronista.

Existen personas, colectivos, organismos que, unidos con un objetivo en común logran crear un producto cultural que llega al público y queda referenciando un momento y un sentir. Existen otras personas cuya presencia y lo que tienen para decir, así de espontáneo y claro el mensaje, no necesitan más que aparecer para construir sentido y lo que dicen se transforma justamente, en expresión cultural, por la manera y los canales con los que se expresa, y en un reflejo de aquello que a veces no queremos ver. Se habla de derechos humanos, de los derechos de niños y jóvenes. Se habla de desigualdades y de la necesidad de inclusión. Se habla, se canta, se cuenta para preguntar y para incomodar, porque es el único estado que lleva al movimiento, a corrernos del lugar, a seguir buscando. Lo que se habla no es ajeno, se vive a diario en cada uno de los jóvenes que conforman los Rimando Entreversos que como respuesta ofrecen “Frente al Desprecio todos nuestros Cantos / Todos nuestros Gritos” (Fuente: elarboldecaramelos.blogspot.com.ar)