La economía es la bisagra

Uno de los puntos de inflexión de la coyuntura pasa por el viraje de un enfoque político (que permitió al gobierno sortear con éxito las elecciones del 2017) hacia una mirada más atenta a los efectos socioeconómicos del programa de Cambiemos, lo que genera desgaste para el oficialismo.

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Un estudio del CEOP (Centro de Estudios de Opinión Pública) arrojó, a partir de una muestra nacional de 1.828 adultos, que el 56,8 % considera que los salarios e ingresos empeorarán este año, contra un 36,1 % que piensa que va a mejorar. También hay resultados pesimistas en cuanto a la inflación y al desempleo. Asimismo, el 64,1 % se muestra escéptico respecto a la llegada de las inversiones, uno de los elementos centrales del relato oficial.

Según Aresco, al cierre de 2017, 7 de cada 10 argentinos evaluó de manera negativa la situación económica del país (el mes anterior, 6 de cada 10 respondían que la economía marchaba “mal” o “muy mal”). “El Gobierno mismo, para justificar el ajuste, habló de un país que está mal”, analizó Federico Aurelio, titular de Aresco.

Esa visión negativa de la situación económica del país, no obstante, es un patrón durante el gobierno de Macri, a tenor de los números de esa consultora: el momento en que “mejor” le dio ese indicador fue con un 60% de imagen negativa de la economía.

El dato nuevo es el de las expectativas, donde hasta ahora eran más los que pensaban que el país iba a mejorar que los pesimistas al respecto. En este aspecto también hubo un giro: sólo el 39% de los argentinos terminó el año con optimismo, mientras que un 53% no confió en que la situación económica pueda mejorar.

Otro de los indicadores que trasunta el malestar con el “reformismo permanente” del gobierno es el Índice de Confianza del Inversor, un trabajo realizado por D´Alessio IROL para la Cámara de Agentes de Bolsa a fin de conocer la situación y percepción de los argentinos bancarizados, de clase media, en relación a sus inversiones personales y el escenario nacional.

Tras la aprobación del paquete fiscal se reafirmó la tendencia y retrocedió por segundo mes consecutivo. Los datos corresponden a la sexta medición, realizada en diciembre, de forma online, a 500 encuestados mayores de 18 años, bancarizados, de todo el país. El estudio concluyó que se acentuó la baja de la confianza por parte de los inversores y retrocedió tanto la percepción del escenario actual como las expectativas. “Se profundiza el proceso de incertidumbre y volatilidad económica post-electoral, a partir de la aprobación de las primeras medidas del paquete fiscal que ingresaron al Congreso”, apuntó el informe.

También una medición de humor social general de la misma consultora puso de manifiesto que la puesta en marcha del plan de reformas, en especial los cambios en materia previsional, erosionaron el vínculo con la sociedad en magnitudes suficientes para torcer la tendencia favorable que se veía en los meses anteriores.

Por primera vez desde que se realiza la medición a casi 1.300 adultos en todo el país (julio de 2016), la percepción sobre el futuro económico nacional resultó negativa: 1 cada dos 2 consideró que dentro de un año la situación será peor, contra un 46% que espera ver mejoras.

Esto refleja una situación opuesta a la de noviembre del 2017 (ver gráfico) y acompañó el deterioro de la mirada sobre la actualidad: un 53% evaluó que la actividad en 2017 fue peor que la del 2016, frente a un 45% que la calificó como mejor. Sólo 30 días antes, 51% ofrecía una respuesta favorable para el gobierno nacional.

“La primavera post electoral se evaporó muy rápidamente. La imagen del Gobierno y del Presidente habían caído aún antes de los eventos de diciembre (en torno al paquete de leyes que envió el Ejecutivo al Parlamento, sobre todo la reforma previsional, como en relación al cambio en la política de metas de inflación). Predomina levemente el pesimismo respecto del futuro de la economía, antes de que se hagan efectivos los ajustes de tarifas”, señaló oportunamente el analista Sergio Berensztein.

El cambio de tendencia también se reflejó en la valoración de la gestión, que retrocedió al nivel anterior a las PASO del 2017, y en la imagen de los principales dirigentes del oficialismo que, al igual que la de los referentes de la oposición, pasó a ser negativa, con excepción de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, que perdió puntos pero mantuvo un diferencial positivo.

“Los valores de aceptación del gobierno, de la política económica así como la imagen de prácticamente todos los candidatos sufrieron el embate de la crisis producida, predominantemente, por la discusión de la reforma previsional”, remarcó el consultor Eduardo D´Alessio.

A la hora de revisar el cambio de humor social respecto a Cambiemos, D´Alessio apuntó que “una vez más el estilo de comunicación del Gobierno ha sido criticado no sólo por especialistas sino por la población en general, dado que tres cuartas partes acusan no haber tenido idea clara de cuál era la base de discusión para el tratamiento de los cambios previsionales”.

El analista José Natanson coincidió en marcar el quiebre a partir de la reforma previsional: “al menos desde el menemismo, la cuestión jubilatoria está signada por una cierta idea de injusticia, de insuficiencia de haberes, de abandono. Aunque el origen del problema es, como dijimos, estructural, el blanco de la crítica es móvil: si hasta mediados de diciembre la responsabilidad recaía fundamentalmente sobre el kirchnerismo, es probable que a partir de ahora se vaya desplazando al macrismo, cuyo ascenso, por otra parte, se explica en buena medida por el apoyo de ese colectivo inorgánico pero numerosísimo que son los adultos mayores”.

Esto refuerza la hipótesis de que el ajuste impactó en la línea de flotación del gobierno, desgastando su imagen en segmentos que venían acompañándolo.

El 2017 terminó con dudas de los consumidores, que desconfían del rumbo económico (Informe privado señala que la confianza de los argentinos bajó 4% en diciembre con respecto a igual mes de 2016 y nueve puntos de manera interanual)  www.iprofesional.com

Según el Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) que desde 1982 realiza Kantar TNS, las expectativas de los consumidores cayeron 4% en diciembre (respecto del mismo mes de 2016) retrocediendo 9 puntos en la comparación con noviembre. “Cada vez que se tratan medidas de impacto económico -tarifas, ganancias, reforma previsional- el humor en las expectativas se hace algo más errático, con una incertidumbre pesimista en el comportamiento del consumidor”, explicó Mercedes Ruiz Barrio (de Kantar TNS).

En el estudio que mide la percepción de la población acerca de la situación económica y laboral en el país se destacó que “las expectativas retroceden abruptamente en el cierre del año regresando a los niveles bajos de principio del 2017”. Todos los componentes del indicador retrocedieron en diciembre de 2017: situación económica-laboral actual y futura en Argentina, ingresos del hogar a mediano plazo y momento para la compra de bienes durables.

“El año terminó con un índice de expectativas en baja, un pesimismo -referente a la situación laboral y económica del país- sobre el momento actual mayor que la perspectiva respecto al futuro, advirtiendo que no resulta el mejor momento para la compra de bienes durables”, relató Ruiz Barrio.

Las evaluaciones fueron más críticas entre los menores de 25 años del área del Gran Buenos Aires (GBA) que en los de Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) e interior del país, y también en los niveles socioeconómicos más bajos. Esto confirma dos sesgos que hemos visto en muchos estudios: al oficialismo le va peor entre los jóvenes y los sectores sociales más desfavorecidos. Las expectativas más negativas también impactaron en la evaluación respecto a la dirección que está tomando el país: pasaron de un 51% que consideraba que iba en el camino correcto a un 40%.

Norman Berra, consultor / @berranorman