Cárcano y González, los antecesores

Las tesis de Ramón J. Cárcano y de Joaquín V. González de mediados de 1880 pueden considerarse como los antecedentes directos del movimiento de secularización que trastocará la vida de la Universidad Nacional de Córdoba en 1918 con la Reforma Universitaria.

Buscar Por

e

El catálogo de la Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba teje una red en torno al movimiento de la reforma. No solo ateniéndose a lo que fue la producción de los protagonistas, sino armando una constelación de precursores que sobrevuelan su ideario.

En este sentido la publicación de la tesis doctoral de Ramón J. Cárcano (Editorial UNC, EDUCC) defendida en 1884 (De los hijos adulterinos, incestuosos y sacrílegos), o la tesis de Joaquín V. González en 1886 (Estudio sobre la revolución y otros escritos, Editorial UNC), apuntan a considerar la Reforma Universitaria no como una explosión del momento sino como un movimiento de modernización que se inició unos cuantos años antes durante el siglo XIX.

La tesis de Ramón J. Cárcano representa un avance importantísimo en este proceso de secularización de la universidad.

Recordemos con Marcela B. González en su estudio introductorio a la tesis de Cárcano, que “durante casi 200 años la universidad fue una institución exclusivamente dedicada a la formación del clero y miembros del clero fueron, regular primero y secular después, los encargados de su organización y gobierno”.

La Reforma Universitaria no fue un relámpago en un día soleado, sino que fue gestándose a través de un largo y azaroso período (Raúl Faure LA VOZ DEL INTERIOR 19/06/2007)

El proceso de modernización que comienza en el siglo XIX y que lleva a la universidad a ir adoptando diversos modos de organización y progresivamente a ir escindiéndose de la educación religiosa, tiene a lo largo de la historia varios hitos hasta llegar a la Reforma del ’18. Uno de esos hitos es el abandono de la ignaciana y la opción del doctorado mediante la presentación de una tesis.

La ignaciana fue el plan de doctorado establecido en 1664, que implicaba entre otras cosas la filiación al clero para acceder al título máximo de doctor. Si bien la universidad fue abriendo sus puertas a la comunidad y modificando sus planes de estudio a lo largo de casi dos siglos, no es hasta la tesis de Ramón J. Cárcano que el doctorado se diferencia de la ignaciana (1).

Se defiende en el Salón de Grados de la UNC el 14 de abril de 1884 y será un hito de la tensión entre clericalismo y liberalismo que caracterizó a Córdoba en gran parte de su historia.

El tema elegido fue “De los hijos adulterinos, incestuosos y sacrílegos”. Hijos, todos ellos, producto de uniones no sacramentadas por lo tanto despojadas de los derechos filiales según la ley del momento.

Todo el esfuerzo de Ramón J. Cárcano está puesto en poner de relieve el derecho de la persona más allá de su origen.

Con ánimo liberal, introduce un tema espinoso en el centro de la disputa entre iglesia y universidad que arrastrará su legado hasta la reforma del 18’.

Menos de dos años después de este suceso Joaquín V. González presenta su tesis para obtener el doctorado en jurisprudencia. Las circunstancias y las tensiones con la iglesia no son diversas a las sufridas por la tesis anterior. En principio su escrito “Sobre la revolución”, es parcialmente censurado en algunos pasajes.

Dice Ana Clarisa Agüero en su escrito preliminar que cuatro fueron los capítulos censurados; tres de los cuales fueron: “los capítulos III, IV y V (“El derecho y la moral social”, “El derecho y la religión” y “El estado y la iglesia”), atinentes a cuestiones espinosas en esos años de ardua lucha por definir la jurisdicción estatal en materia civil.”

A pesar de la censura, algunos de estos capítulos se publican en “La revista de Córdoba” dirigida en ese período por Adán Quiroga.

De esta forma logran hacer pasar al espacio público lo que dentro de la universidad había sido eliminado.

Estas dos tesis en jurisprudencia a las que nos hemos referido, complementan la cultura de la reforma universitaria ya que funcionan como antecesores directos y nos dan un panorama de como ya en el siglo XIX se inicia un proceso de modernización que implicará una fuerte disputa con la Córdoba eclesiástica que se irá extendiendo y profundizando hasta llegar a 1918.

(1) Hecho que permanece en discusión y que es pormenorizado en el prólogo del libro, ya que junto a la tesis de Cárcano se presenta y defiende la tesis de José del Viso. El hecho de que sea la tesis de Cárcano la que conserve ese título es debido a sus implicancias posteriores.

Por Juan Manuel Conforte

“Método ignaciano ó doctrina ignaciana”, por San Ignacio de Loyola (1491-1556) o relacionado con él o su obra.