Quién quiere oir que oiga

Alejandro Abt, cordobés, se fue a vivir con su familia a Ushuaia hace muchos años y se convirtió es uno de los más reconocidos artistas plásticos de Tierra del Fuego. Impulsor de grandes murales, explica el significado de uno de los más impactantes referido al exterminio de los Onas

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Antes de describir el mural “Quién quiere oir que oiga”, me voy a tomar el atrevimiento de contar someramente y a vuelo de pájaro relatos de los pueblos originarios, tan sufridos, de la Isla de Tierra del Fuego.

Digo sufridos porque desde la llegada del hombre blanco a las islas comenzó su exterminio. Sucede que esta gente traía ovejas y, con ellas, el deseo de obtener la mayor cantidad de tierras para su explotación.

Pobreza Cero

Poxicracia

Los aborígenes, acostumbrados a alimentarse con guanacos y animales marinos, no tuvieron reparo en incluir a su dieta también a las ovejas. Y ahí fue donde viendo mermados los rebaños, se produjo la mayor cacería a estos pueblos. Sobre todo en el norte de la Isla, donde se encontraba el discutido Julio Popper, buscador de oro y gran asesino de éstos.

Las cacerías tenían distintas formas. Una era cazarlos con rifles a distancia, pagándose por la cantidad de orejas obtenidas. Pero otras eran más crueles, ya que a hombres, mujeres, niños y viejos se los acorralaba cerca de los acantilados y se los empujaba por las barrancas.

También aprovechaban cuando una ballena quedaba varada en la playa. Esa situación se convertía en un festín para las familias o clanes que acudían completos para comer su carne y su grasa. Entonces, es más de una ocasión, aquellos cazadores envenenaban a las ballenas en la misma costa y así los aborígenes morían a mansalva.

El silencio de los inocentes

Hijos de F.M.I

Esas pequeñas grandes narraciones me permitieron ir descubriendo la historia de los antiguos Onas del norte y el centro de la Isla. Y así decidimos, con otro artista fueguino, Jorge Iasich, plasmar en un mural la realidad que muestre y cuente el sufrimiento de estos pueblos originarios y cómo los exterminaron.

El mural

Las imágenes que se encuentran en el mural (basadas en fotografías de la época) tienen cada una una razón de existir.

En un primerísimo plano derecho aparece un fragmento del rostro de una de las últimas indígenas que quedaron: Lola Kiepja; quién desde su testimonio a la famosa antropóloga Anne Chapman.

En el plano central se encuentra una foto tomada en plena acción de la matanza de los aborígenes por cazadores pagos. Y por último, en el plano izquierdo del mural, casi en transparencia, se encuentra un joven Ona (Selk’nam) como queriendo demostrar su desaparición total.

Los tonos sepias utilizados en dicho mural los elegí para semejar las fotos antiguas.

Quisiera aclarar que este tipo de murales no se habían hecho en Ushuaia y realmente me siento satisfecho ya que es develar visualmente algo que duele a muchos. A los que tenemos cierta conciencia social. Y para que no se olvide a través del tiempo, el pueblo que habitó estas tierras antes que nosotros. Y su desaparición.

Alejandro Abt / Artista Plástico / Ushuaia / Tierra del Fuego

Julius Popper, el buscador de oro que cazaba onas /www.elciudadano.cl/historia/grandes-csm-de-la-historia-chilena-julius-popper-el-terror-de-los-selknam/09/08/

Anne Chapman con Ángela Loij (La última selk’nam)  http://alexguerraterra.blogspot.com.ar/2013/06/anne-chapman-y-los-selknam-de-tierra.html