Los empleos del futuro

¿Cuál es el impacto de la cuarta revolución industrial en el empleo? ¿Cómo se está reconfigurando el mercado del trabajo y las consecuencias que esto tiene en los sectores más vulnerables? Sus implicancias en Córdoba.

Buscar Por

l

La preocupación por el posible desplazamiento del trabajo humano por parte de máquinas no es nueva. De hecho, la expresión desempleo tecnológico se le atribuye a Keynes, quien alertaba sobre el desempleo que traería apareado la revolución industrial.

Las nuevas señales de alarma se vinculan a que el desarrollo de las tecnologías contemporáneas, están automatizando y computarizando actividades, tanto manuales como cognitivas, no rutinarias. En relación a esto, diferentes estudios plantean la posibilidad de desaparición de entre el 25 y 60% de las tareas que actualmente son realizadas por humanos.

Es necesario pensar el impacto que tendrá el proceso de cambio tecnológico sobre los sectores más vulnerables. Muchos planteos sobre el tema están asociados a una mirada tecno-optimista, que pondera los aspectos favorables de la revolución tecnológica en curso, sin reparar en sus consecuencias negativas.

Con esto, no planteo una crítica a los avances tecnológicos, sino que advierto la necesidad de reflexionar sobre las capacidades estatales y motivar el debate ciudadano acerca de las regulaciones y políticas públicas a implementar en esta materia. El futuro no será mejor si lo dejamos liberado a las fuerzas del mercado; seguirá reproduciendo las desigualdades existentes.

La tecnología crea y destruye empleos. Una primera consecuencia negativa del cambio tecnológico es que los puestos de trabajo que se destruyen y los que se crean no coinciden en tiempo y espacio. ¿Qué queremos decir con esto? Que las personas que pierden el trabajo difícilmente puedan “migrar” a los nuevos empleos, de similares características.

Esto es porque dicha transferibilidad de trabajadores depende de varios factores, entre ellos la capacitación, la edad, la experiencia, el lugar, etc. Es decir, no sólo importa la capacitación de los trabajadores desplazados, sino que dispongan de las habilidades y competencias de los sectores emergentes.

La brecha educativa es otro elemento para comprender las características que tendrá el empleo en el futuro. La relación entre nivel educativo y nivel salario es muy fuerte, por lo cual analizar la situación actual del acceso a la educación, arroja pistas acerca del desenvolvimiento futuro del mercado laboral. Para el caso de Córdoba, basta analiza el máximo nivel alcanzado por deciles del ingreso, para visualizar las desigualdades de acceso a este derecho básico.

En relación a esto podemos decir dos cosas: por un lado, el 40% por ciento de las personas mayores de 18 años del Gran Córdoba no ha concluido los estudios secundarios. En un contexto en el cual se prevé que los empleos de calidad demandarán cada vez más más habilidades de comprensión, empatía, capacidad de gestión, el déficit en el acceso a la educación básica es un claro problema.

Más aun, se analizamos el máximo nivel educativo alcanzado por los mayores de 25 años, según el decil del ingreso, la situación se complejiza.

Entre los cinco deciles con menos ingresos, el porcentaje de ciudadanos con estudios universitarios completos es inferior al 15%. Entre los tres deciles de menores ingresos es mucho mayor la falta de terminalidad escolar, con niveles que superan el 50%.

Por el contrario, los dos deciles de mayores ingresos evidencian un elevado nivel de finalización de estudios universitarios (más del 45% de la población de estos deciles).

Estos datos configuran una situación en la cual se está reforzando la desigualdad de acceso a la educación y por tanto, condicionando el futuro desempeño laboral. Considerando que los empleos demandan cada vez más la utilización de tecnologías, un indicador clave es el acceso a bienes y servicios TIC (computadora e internet).

De acuerdo a un estudio realizado por INDEC en 2016, en el Gran Córdoba, el 63% de las familias disponen de PC, el 72% por ciento a internet y 72% a un teléfono celular. Estos números indican que aun importantes segmentos de la población carecen de herramientas básicas para desenvolverse en la sociedad informacional.

Mención especial merece la situación del cuentapropismo. Desde hace varias décadas, crece a nivel global el empleo independiente. No obstante ello, los países con mayores estándares de vida se caracterizan por elevadas tasas de asalarización, es decir, que la gran mayoría de las personas ocupadas, son trabajadores en relación de dependencia.

Volviendo al cuentapropismo, en Argentina -y Córdoba no es la excepción- el trabajador independiente es más un bien un emprendedor social o de subsistencia. Es decir, lejos del ideario del emprendedor hightech de las grandes ciudades globales y que algunos barrios de Buenos Aires evidencian, aquí más bien prima la informalidad.

Un indicador de esto es el máximo nivel educativo alcanzado por los cuentapropistas argentinos. Para el caso del Gran Córdoba, solo el 17% de los cuentapropistas cuentan con estudios universitarios completos, por debajo de la media nacional (29%).

En cuanto al mercado laboral de Córdoba, ¿qué ocurre? Crecimiento del empleo en sectores servicios y comercio, en detrimento del trabajo manufacturero.

Además, el empleo privado registrado se concentra en las grandes firmas. Considerando que son las empresas de mayor envergadura las que tienen mayores posibilidades económicas y organizativas de incorporar tecnología, es superior la probabilidad de sustitución de tareas.

Santiago Gatica 

Licenciado en Ciencias Politicas / Se especializa en Desarrollo local y territorial / Investiga en la Agencia de Desarrollo Económico de Córdoba (ADEC) 

Esta columna estará referida al desarrollo territorial: lo que “emerge” desde abajo, como así también el impacto de fenómenos internacionales y nacionales en el espacio local. Innovaciones sociales, políticas, tecnológicas y organizativas surgidas en nuestra provincia; conflictos socio-territoriales; iniciativas ciudadanas, públicas y privadas para la protección del planeta; y prácticas sostenibles y novedosas de gestionar emprendimientos e instituciones.