El impacto del malestar

El último informe de Rouvier y Asociados confirma el alto nivel de malestar socioeconómico observable desde fines de 2017. No hay diferencias significativas entre la imagen negativa de la ex presidenta y la del actual presidente, ni tampoco entre las positivas.

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Las expectativas económicas están en un pico de pesimismo en la serie evolutiva desde que empezó el gobierno de Mauricio Macri: casi 54%, 30 puntos porcentuales por encima del optimismo.

A casi el 60% de los electores argentinos les preocupa más el rumbo económico, contra un 37,5% que se muestra más preocupado por la corrupción.

Esto sugiere que, de cara al 2019, como en su momento expresó el consultor Carlos de Angelis, “bolsillo mata a corrupción en la lucha entre categorías”, lo que podría favorecer a la oposición y perjudicar al oficialismo.

La hipótesis es que, a falta de resultados económicos para mostrar en 2019 (la economía caerá cerca de 3% este año y al menos 0,5% el año próximo, según las estimaciones del propio gobierno y de los analistas), Cambiemos apelará al “issue” corrupción para contrarrestar el malestar socioeconómico en el que (se presume) hará foco la oposición.

Peor aún resulta el escepticismo en materia de expectativas inflacionarias: casi el 71% de los electores argentinos no cree que el mes de octubre arroje una baja en la inflación, contra apenas un 13,3% que sí; esto es, menos de la mitad del núcleo duro de Cambiemos (que se ubica en el orden de magnitud del 30%) se mantiene optimista en esa materia.

Si se considera que estimaciones preliminares sitúan la inflación de septiembre entre el 5% y el 6% y que la inflación de 2018 hasta agosto superó el 24%, se puede prever que la expectativa en torno a la suba de precios se mantenga en terreno francamente negativo.

Recordemos que diversas mediciones confirman a la inflación como el principal problema percibido por los argentinos.

En el capítulo de imagen de dirigentes, el estudio arroja un amesetamiento en la imagen de CFK: casi 40% de positiva y casi 57% de negativa (sumando las categorías regulares por cercanía con el polo positivo o negativo). Sin esa suma, la positiva alcanza casi 26%, lo mismo que la regular, y la negativa ronda el 45%.

A su turno, en la imagen del presidente Macri se detecta un amesetamiento de la negativa, que ronda el 60%, junto a una suba de 2,6 puntos porcentuales en la positiva, que es estadísticamente no significativa (sumando las categorías regulares por cercanía con el polo positivo o negativo) Sin esa suma, la positiva alcanza casi 23%, la regular casi 30% y la negativa ronda el 45%.

Sin embargo, la imagen de gestión del gobierno nacional es peor que la de Macri como figura: 36% positiva y 63% negativa en la medición polarizada. La apertura muestra los siguientes matices: casi 16% de positiva, casi 37% de regular y casi 47% de negativa.

En síntesis: no hay diferencias estadísticamente significativas entre la imagen negativa de la ex presidenta y la del actual presidente, ni tampoco entre las positivas. Ambas figuras polarizan las opiniones de manera aproximadamente similar.

Por otro lado, crece el germen de un consenso negativo contra el oficialismo, dado por el peso de las expectativas socioeconómicas negativas, el peso de la agenda económica en las preocupaciones y la desconfianza respecto a las capacidad del gobierno de reducir la inflación.

Esos “drivers” aceleran el deterioro de la imagen del oficialismo de cara al 2019 electoral y recortan su apoyo hacia el núcleo duro, cuyo orden de magnitud no alcanza para que Macri se imponga en primera vuelta y que, según Rouvier, incluso pone en duda su condición de primera minoría electoral: esa encuesta ya ubica a CFK arriba del actual presidente en preferencia electoral.

Norman Berra / consultor @berranorman

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