Toto: cuatro décadas para un inoxidable

“Toto” toma elementos del rock, del R & B, del pop estadounidense más tradicional, de la música disco o del funk. También del sould.

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1978
Aún para un niño cuya antigüedad cabía dentro del dígito, aquél fue un año bisagra. ¿Por qué? Miremos más allá del 6-0 a Perú. Pruebas atómicas, tres Papas en pocos meses, riesgo cierto de guerra con Chile, gran momento del Independiente que curiosamente vitoreaban dos abuelos tan amados y diferentes o las primeras emisiones de “El Chapulín Colorado”, no alcanzan para ubicar a 1978 entre los años inolvidables.

Será un acontecimiento, los quince de mi única hermana, pero fundamentalmente una de sus consecuencias: un impecable equipo reproductor marca Sanyo, la clave a considerar. El salto del rígido tocadiscos al versátil casette, abría un interesante acceso a data que permitía anclar en el estante personal, el basamento inconmovible del eterno amor por la música.

Con el delay de un intenso 1977 -ente tantas bombas, arrasó Donna Summer y los Bee Gees hicieron explotar Stayin’ alive-, seguían llegando novedades disco, pero también los trazos finos de una “música progresiva nacional” que había dejado atrás a la Máquina o a Invisible, y en aquel año veía nacer a la próxima nave insignia: Serú Girán.

La buena información que llegaba a casa, se enriquecía por programas de radio como los conducidos por Enrique del Campo o Mario Luna. Pronto será el turno de las revistas “Pelo” o “Expreso Imaginario” y la curiosidad tendrá con qué ir más allá. Todo eso mientras mirábamos “El Chavo” y discutíamos con amigos por culpa de Bochini y Alonso, mirando de reojo al ascendiente Diego.

Momento preciso

Visto en perspectiva, 1978 fue un interesante año musical. No todas las novedades llegaron a la Argentina, y a la vida del que escribe, dentro de sus doce meses; pero fue el tiempo de “Jazz”, con un Queen, todavía en evolución antes del amesetamiento de “The Game” (1980). Los Kiss hicieron sus festejados cuatro discos solistas, entre Love Gun (1977) y el descomunal Dinasty (1979).

Los hermanos Gibb aprovecharon la ola y editaron un “Greatest Hits” que no faltaba en ninguna fiesta. Rezagados comparando su gran lustro anterior, Whitesnake (sumando tres Deep Purple) debutaba con Trouble y Black Sabbath publicaba NeverSay Die! para luego despedir a Ozzy, mientras el punk resistía: Give ‘em enougerope, de The Clash y Road to ruin, de los Ramones. Grace Jones hacía “Fame” y Quincy Jones “Sounds … and stufflikethat!! con figuras como Chaka Khan o Herbie Hancock. La industria musical crecía y continuaba diversificándose, identificando nuevos nichos, promoviendo tendencias.

En ese contexto, llegará la oportunidad para reconocidos músicos de la movida rockera californiana, quienes con mucho crédito tocando “behind the scene” para innumerables bandas y solistas decidieron -sin dejar su labor de sesionistas- lanzarse a la aventura propia en 1976.

Toto: la banda en sus formaciones iniciales

El núcleo duro fueron Jeff Porcaro -batería- y David Paich -teclados, voz-; reclutarían un fantástico guitarrista y cantante, Steve Lukather, otro piano, Steve Porcaro, y finalmente a una primera voz, Bobby Kimball.

La versatilidad de los integrantes de Toto, que debe su nombre al productor que utilizó esas cuatro letras para diferenciar las grabaciones del grupo -aún sin nombre- y distinguirla de las tantas que semanalmente Porcaro, Paich o Lukather hacían por encargo profesional para todo tipo de bandas, comienza a tomar forma en las creaciones que generalmente nacían de partituras propuestas por el tecladista y cantante, quien firmará casi todas las del disco debut.

La placa, esperada por la reputación de los integrantes de Toto, llega a las bateas en octubre de 1978. En pocas semanas ubicó en el top fiveun simple: Hold on the line. Luego sería el turno de otros éxitos para el formato de siete pulgadas; pero vayamos al disco.

Tapa del disco debut / 1978

Aquellos empecinados en clasificarlo todo, seguirán buscando la categoría para esta pieza maestra compuesta por músicos muy formados y experimentados, que venían de ponerle talento a tantos éxitos.

Dirá alguna vez Lukather que como sesionista, puso su guitarra en treinta de los cien temas más vendidos de la industria norteamericana: no comprobamos esa estadística, pero sí sabemos que tocó en más de mil discos ajenos, cifra que Paich casi duplica.

Disco ecléctico

“Toto” toma elementos del rock, del R & B, del pop estadounidense más tradicional, de la música disco o del funk. Encontramos páginas señoriales, orquestadas, como la que da inicio a la placa: Child’s anthem -en un estilo que transitará casi simultáneamente Alan Parson´s Project-.

Hay algo de Preety Woman en esa cansina combinación de guitarra y batería que marca el comienzo de I’ll Supply the Love, que luego irá tras estándares de pop convencional. También aparece el soul: la fantástica Georgy Porgy, con la sensual voz de Cheryl Lynn.

El gran guitarrista de Toto, Steve Luckader

El disco transcurre entre sensaciones que escalan pico y se pierden en valles, destacando la rítmica Girl Goodbye o la intensa Angela, cortado el lado dos por un hachazo: el inigualable riff y mejor solo logrado por Lukhater en la mencionada Hold on the line.

Es probable que como pasa en toda opera prima, sean discos o libros, haya títulos cosechados en distinta época creativa; y eso a veces se nota. Regaló a las radios de fórmula clásicos que sonaron por siempre. Creó un puente indestructible con un público que jamás los abandonó, aún a pesar de que sus producciones tuvieran, como es natural en tan larga carrera, momentos de mayor o menor inspiración.

Buenas ventas, nominación a premios Grammy, importante gira y malas críticas signaron al debut. Aunque All Music dirá que en esa parte de la historia de las bandas que está vedada a los críticos, el debut fue un éxito rotundo, y está en lo cierto.

Luego vendrán Hydra (1979) -más rockero-y la escalada que culminará en el renombrado Toto IV (1983), que vendería millones de copias y llevaría ala dupla Michel Jackson – Quincy Jones a contratarlos para tocar de pe a pa el histórico Thriller (1984): Lukather y Eddie Van Halen haciendo las guitarras de “Beat it” eran, seguramente, la mejor delantera del mundo por entonces.

Los Toto, contratados por Quincy Jones, fueron “el talento detrás de Jackson” en el archifamoso “Thriller”

La historia de Toto transcurre hasta nuestros días. Alguna vez pasaron por Córdoba haciendo una impecable faena. Varios de sus integrantes fueron reemplazados por diversas causas, destacándose el fallecimiento de los hermanos Porcaro.

Honramos los cuarenta años de aquellaotra imperecedera, que atravesó barreras para retrotraernos hoy a esa Argentina todavía en blanco y negro, devolviéndonos frescos e intactos, al aún indescifrable siglo XXI.

José Emilio Ortega