Discutida y talentosa joya

Dentro de un combinado de jóvenes hambrientos de gloria, Paulo Dybala es quien tiene que sobresalir. Convertir los pensamientos de inseguridad en notables miradas de asombro. El ‘’pibe’’ de Laguna Larga tiene el poder.

Buscar Por

d

De Laguna Larga al mundo entero. Desde el cordobés estadio Juan Domingo Perón al majestuoso e imponente Juventus Stadium. Paulo Dybala ejecutó un admirable trancazo durante su cruzada. Envuelto en éxitos y fracasos. Sorprender a propios y extraños mientras conducía el balón por los populares barrios de Córdoba no le bastó a la ‘’Joya’’. Quería más. Numerosas metas que alcanzar. Se llenó de elogios por parte de los atletas más reconocidos globalmente, dando a entender que la promesa se había convertido en una realidad.

Su fichaje por la Juventus de Turín llevó al cordobés a soñar en grande. Algo que se le había negado durante su estadía en Palermo. Aquella Supercopa de Italia ante Lazio, donde también se estrenó como goleador, fue solo el comienzo de algo espectacular. Esa misma temporada se consagró como el segundo máximo artillero de la Serie A. Su nombre resaltó, a partir de allí, en la mayoría de camisetas bianconeras que asistían jornada tras jornada al estadio, en busca de placer futbolístico.

El final de una disputa entre dos polos opuestos

Hoy en día, Dybala luce el número diez en su espalda, señal de talento e importancia en el plantel. Sin embargo, su momento de sobresalir aparece y desaparece como por arte de magia. Para comprender la posible irregularidad del joven de 24 años hay que desintegrar su actualidad en dos conceptos característicos de cualquier estrella mundial: habilidad y marketing.

Solo un necio podría negar las indudables características del cordobés. Por mencionar algunas, posee un manejo de balón exquisito. Su remate a larga distancia formidable y preciso. Es inteligente a la hora de habilitar a sus compañeros o conducir un contraataque. Se acopla rápidamente a los demás jugadores y conforma un tándem casi perfecto en ataque. Todo esto hace que la diez le calce con elegancia.

Por otro lado, la Supercopa de Italia fue solo el inicio de su palmarés. Con la casaca bianconera obtuvo el título de liga y de copa por tres temporadas seguidas, desde 2016 a 2018. Como mención, logró llegar a la final de la Champions League 16/17, título que finalmente se marchó a la vitrina del Real Madrid tras un contundente 4×1.

Como suele pasarles a algunos jóvenes, la sobrestimación o el éxito prematuro provocan un bajón de rendimiento debido al exceso de confianza. Esto es obra de empresas, agentes y miembros directivos, quienes superponen el lucro sobre la vida profesional del futbolista en cuestión. El caso de Dybala es singular. Por momentos refuerza esta teoría en referencia a partidos mal desarrollados desde lo táctico u anímico. La disminución del desempeño provoca que sus críticos se relaman empleando adjetivos que finalmente resultan ser injustos.

Allí es donde las razones de su éxito como deportista se iluminan. Porque no podemos dejar pasar un pensamiento que, en base a declaraciones, la mayoría de directores técnicos poseen: Paulo Dybala es un jugador excelente. Cualquier amante del fútbol quisiera tenerlo en su equipo.

Esta larga lucha entre la decepción y la verdadera coronación que exigen los críticos tendrá un final. Lograr una Champions League o un título con el seleccionado argentino será el antes y un después en la carrera de la Joya. En ese preciso momento, los fanáticos del deporte más lindo del mundo cambiarán el ‘’este jugador no resalta’’ por un ‘’tranquilos, solo ha tenido un mal partido’’.

¿Es Dybala un jugador para la Juve?

El paso del tiempo y los éxitos locales han hecho que el ex Palermo se afiance como pilar en el esquema de Allegri. O al menos así era hasta la aparición de futbolistas más jóvenes y otras leyendas de la modernidad.

Precisamente, la llegada de Cristiano Ronaldo sumado a los buenos momentos de Bernardeschi y Mandzukic (subcampeón del mundo), relevaron al argentino al banquillo de suplentes. Aunque funciona como un arma letal que puede ingresar en el segundo tiempo, su protagonismo ha mermado hasta tal punto, que los “más sabios” le recomiendan cambiar de club.

Refiriéndonos a lo táctico, su función en el campo era acompañar al delantero de área (Higuaín durante la temporada pasada). Ahora ese lugar lo ocupa Ronaldo, uno de los mejores jugadores del mundo y de la historia. Con futbolistas de banda como Alex Sandro, Cuadrado y Bernardeschi, todas las zonas de la cancha quedan cubiertas y el rol de Dybala pasa a formar parte de un segundo plano bajo el análisis del director técnico.

Existe un desaprovechamiento de un atleta que puede dar más de sí mismo. Quizás sea la oportunidad perfecta para que el argentino forme parte de otra realidad. En otra liga, dentro de un equipo diferente.

La opción de un traspaso sería conveniente si la situación del cordobés no varía. Pero esta sería viable solo para el jugador, no para sus compañeros. Sin ir más lejos, fue protagonista de un encuentro que tuvo a Ronaldo sancionado. Juventus se medía ante Young Boys por la segunda jornada de Champions League. Dybala participó del esquema titular. Con una formidable actuación, marcó tres goles dignos de un auténtico crack y le otorgó a su equipo los tres puntos. Sin dudas Allegri se encuentra en una encrucijada. ¿Dejar ir a la promesa bianconera más destacada de los últimos años? ¿O vender a un crack mundial afianzado?

Extra futbolístico: el primer amor

Instituto es un equipo que se ha instalado en la segunda división argentina. La propuesta de ascender se renueva cada temporada sin poder lograrlo. La última vez que respiró cerca de la ahora llamada Superliga ocurrió cuando Dybala formaba parte del equipo. A pesar de que el equipo cayó ante San Lorenzo, el futbolista cordobés vio cómo su carrera tomaba un impulso hacia el viejo continente.

El pasado mes de Julio, Instituto recibió la visita de Dybala durante los entrenamientos matutinos. La sede ‘’La Agustina’’ se vistió de talento luego de que el canterano se vistiera con la pechera y entrenara bajo las órdenes de Darío Franco, técnico del equipo. También visitó la pensión del club para que los niños mostraran imperdibles rostros de asombros. El rey había regresado a su hogar tras cuatro años de éxitos europeos. El primer amor jamás se olvida.

En esa misma época, el cordobés aprovechó para armar un partido benéfico en su ciudad natal junto a sus amigos del ambiente. Entre los más destacados estaban Juan Iturbe, Julio Chiarini y Matías Suarez. El encuentro fue arbitrado por el inolvidable Héctor Baldassi.

La oportunidad del diez

El cambio regenerativo vivido por la selección Argentina ha logrado que los jóvenes nacionales se esfuercen y destaquen por un lugar en la lista. Cada pieza faltante se remplaza. Citamos, por ejemplo, Higuaín por Icardi; Agüero por Lautaro Martínez; Mascherano por Ascacíbar; Biglia por Paredes, entre otros. Aquí llega el momento de que un nuevo conductor aparezca para guiar a sus compañeros hacia el arco rival. El nuevo número diez debe ser un baluarte del deporte mundial. Un crack sin precedencia. Un sinónimo del adictivo ‘’jogo bonito’’. El hombre que luzca la diez, o al menos que cumpla su función, tiene mucho espacio que llenar si el capitán no decide regresar.

Quitando que Lionel Messi es irremplazable tanto desde lo táctico como lo emocional, el futbolista que se nos viene a la mente para ser el eje del esquema es Paulo Dybala. Su momento ha llegado. La época donde deberá despejar todas las dudas para convertirse en el nuevo mago albiceleste. Dentro de un combinado de jóvenes hambrientos de gloria, él es quien tiene que sobresalir. Destacar sobre los demás. Convertir los pensamientos de inseguridad en notables miradas de asombro. El ‘’pibe’’ de Laguna Larga tiene el poder.

Matías Trivini 

periodista deportivo