Una aplicación para estudiar

Aprovechando principios básicos de neuroeducación aplicada, lanzarán "Wiglex" (proyecto ganador del BootCamp 2018 de la UNC y de Cites) lo que permitirá diseñar cronogramas de estudios personalizados para universitarios y terciarios.

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Cuando se acercan las fechas de los exámenes, miles de estudiantes universitarios y terciarios reorganizan sus tiempos y sus hábitos para enfocarse de lleno en las exigencias académicas que afrontan. En general, con mayor o menor éxito, se trata de una reorganización intuitiva, determinada por las posibilidades y condiciones personales de cada uno.

Frente a esta necesidad, que surge recurrentemente cuando se avecinan fechas de evaluaciones, tres jóvenes emprendedores estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba crearon una aplicación dirigida a organizar y estimular hábitos de estudio de manera dinámica, personalizada y accesible.

La app se llama Wiglex ( facebook: Wiglex instagram: @wiglex.app ) y se basa en la técnica Pomodoro, un método para mejorar la administración del tiempo dedicado a una determinada actividad, en este caso el estudio. En la aplicación se vinculan principios de neuroeducación aplicada, con información que los usuarios comparten al descargar la herramienta en sus celulares.

El algoritmo de la aplicación se basa en inteligencia artificial y utiliza una serie de datos que el usuario debe ingresar para evaluar la disponibilidad horaria del estudiante, el tiempo de sus sesiones de estudio, las fechas de sus exámenes y la dificultad subjetiva de cada persona.

El equipo oficial está conformado por Max Rosset (24) como Director Ejecutivo (CEO), Pedro Nieto (24) como Director de Tecnología (CTO) y Jean Peralta (24) como Directora de Investigación (CIO).

La aplicación solicita que los usuarios ingresen información sobre a qué universidad pertenecen, qué carrera cursan, qué materias están cursando, cuántas horas pueden estudiar por día y la fecha del examen. Con esa información, comienza a detectar patrones comunes de ritmo de estudio de los universitarios y luego comienza a sugerir sesiones y tiempo de estudio para cada materia. El valor diferencial de Wiglex, según sus creadores, es que se trata de un calendario racionalizado, que se adapta a las necesidades singulares de cada usuario.

“Esto facilita que los usuarios se enfoquen solo en estudiar y en reconocer que pueden tomar pequeños descansos de cinco minutos para afianzar lo aprendido. Con el correr de los usos, nosotros aprendemos de ellos y comenzamos a hacerles sugerencias sobre cuánto tiempo necesitan para aprender una asignatura en particular”, describe Max Rosset, estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y director ejecutivo del equipo de Wiglex. Y destaca: “En todo el mundo se usan plataformas e-learning, calendarios, agendas y plataformas educativas, pero ninguna de ellas permite ayudar al estudiante a generar hábitos de estudio”.

La versión actual de Wiglex solo está disponible para algunos usuarios con el objetivo de validar nuevas herramientas. Será relanzada a principios de 2019 con más funcionalidades.

La experiencia del BootCamp 2018

El proyecto Wiglex nació en 2016 y fue recorriendo un camino de aprendizaje y vinculación en el creciente ecosistema emprendedor local.

En 2018, Wiglex fue uno de los proyectos ganadores del BootCamp 2018 (quedaron en segundo lugar), una iniciativa conjunta de la Incubadora de Empresas de la Universidad Nacional de Córdoba y del Centro de Innovación Tecnológica, Empresarial y Social (Cites).

Bootcamp 2018 consistió en una serie de jornadas de entrenamiento para una decena de proyectos emprendedores, que fueron seleccionados entre los 140 que respondieron a la convocatoria.

Wiglex fue uno de los proyectos ganadores y accedió a una serie de beneficios para potenciar su desarrollo, entre los que se destacan capacitación de 32 horas; acceso a redes de inversores y expertos a nivel global, y acceso a un ecosistema de emprendedores tecnológicos nacionales e internacionales. Todo eso, durante cuatro días.

“Haber sido seleccionados entre tantos emprendimientos de todo el mundo fue una gran satisfacción, ya que percibían nuestra propuesta de valor y salir como ganadores ante un exigente jurado fue una alegría inconmensurable. A la experiencia la valoramos como enriquecedora porque nos ha permitido ver el negocio desde una perspectiva global. Hemos crecido no sólo en lo profesional, sino también en lo personal”, comenta Rosset.

Por Pablo Carrizo
Redacción UNCiencia
Prosecretaría de Comunicación Institucional
pablo.carrizo@unc.edu.ar