Una vuelta entera al sol

Por el "efecto G 20" para algunos el gobierno mejoró sus perspectivas. Sin embargo cuando se analizan los humores en relación a la inflación y la inseguridad el panorama para el oficialismo sigue siendo pesimista, consolidando la paridad en la proyección hacia 2019.

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Con un entusiasmo digno de mejor causa, el sistema de medios que blinda al oficialismo se empeña en hacer surgir brotes verdes donde no los hay. Primero fue el presunto “efecto G20”, estadísticamente no significativo en el mejor de los casos y sistemáticamente contrarrestado por un M2 de malas no nuevas, pero sí renovadas y confirmadas: suba del desempleo y de la pobreza (estas sí, estadísticamente mensurables), por citar sólo dos indicadores de un malestar socieconómico que no cede.

El último intento de broteverdismo viene de la mano de las tendencias reportadas por la consultora paraestatal Poliarquía. Según se editorializa, esa consultora realizó un estudio para el diario La Nación que demostró un aumento de la aprobación hacia Macri del 32 al 39% (+ 7 puntos) entre noviembre y diciembre, al mismo tiempo que el rechazo a su gestión se redujo del 65 al 59% (- 6 pp). Dado que el error muestral es de +- 3,2%, ambas variaciones son estadísticamente no significativas, con lo cual no se puede hablar de mejoría respecto a la medición anterior. En cambio, respecto a cómo empezó el año (enero-abril), el deterioro sí es visible y estadísticamente significativo: – 9 pp de aprobación y + 9 pp de desaprobación, es decir un corrimiento negativo neto. En otras variables analizadas también se advierte desgaste: la evaluación positiva del estado del país cayó de 22% a 11% (-11 pp), mientras que la negativa pasó de 38% a 58% (+ 20 pp).

En cuanto a la expectativa a un año, la mejora insinúa una baja (-4 pp) y el empeoramiento una suba (+ 4 pp); aunque estadísticamente no significativas, contrarían la idea de una suba. Lo mismo sucede con la percepción relativa a aumentos de precios: quienes creen que aumentaron mucho pasaron de 54% a 60% (+ 6 pp).

Es cierto que los datos de septiembre-noviembre fueron linealmente peores, pero eso no habilita a hablar de mejoría en términos estadísticos. Para más datos, otras encuestas nacionales que miden variables socioeconómicas confirman el malestar en esa dimensión: según la consultora Reyes Filadoro, el 23% de los argentinos dice que su ingreso mensual le alcanza solamente para cubrir sus gastos los primeros días de cada mes y el 43% que le alcanzan hasta mitad de cada mes; es decir, 2 de cada 3 no llegan a fin de mes con lo que ganan. Apenas el 34% dice que con sus ingresos cubre los gastos hasta fin de mes.

En cuanto al issue “seguridad”, al cual el oficialismo apuesta para contrarrestar los malos efectos socioeconómicos de gestión, los resultados tampoco son auspiciosos: el 45% cree que la inseguridad aumentó con Macri, 39% dice que sigue igual de alta que antes, 4% que está igual de baja que antes y apenas 10% que disminuyó; vale decir, la percepción de mejoría en seguridad está acotada a apenas 1 de cada 10 electores argentinos.

Por otro lado, los datos de Poliarquía publicados omiten una variable que difícilmente no se haya medido en el estudio: la intención de voto de cara a 2019. Felizmente, contamos con un muy buen dato en reemplazo. Nuestro análisis de encuestas permite periódicamente actualizar el promedio de estudios, ya que cada vez que aparece una nueva medición de determinada consultora, reemplaza a la inmediata anterior de la misma fuente.

Así, el promedio de las últimas 15 encuestas nacionales (Analía del Franco, M&F, Reyes Filadoro, Opina Argentina, Hugo Haime, Elypsis, Isonomía, D`Alessio/IROL, Synopsis, Aresco, Gustavo Córdoba y Asociados, Opinaia, M&R-Query, Rouvier, CIGP) arroja 30,9% para Unidad Ciudadana/CFK (redondeando, un 31%), 30% para Cambiemos/Mauricio Macri y 13,5% para Alternativa Federal/Sergio Massa.

Con esas tendencias, un año después de haber aventajado a UC por 42% a 23,5%, el oficialismo retrocedió 12 pp, mientras que la principal fuerza opositora avanzó 7,4 pp; como en 2017 el massismo y aliados obtuvieron 5,9% y el peronismo no K 10,1%, también acusan un leve retroceso de 2,5 pp en la sumatoria lineal, estadísticamente no significativo pero que hoy deja a ese potencial frente fuera del ballotage.

En resumen, una vuelta al sol atrás, el oficialismo tenía chances de ganar sin segunda vuelta; hoy, no podría evitarla, dado que hay un empate técnico en la disputa por la primera minoría electoral, con lo cual la adhesión se ha replegado sobre el núcleo duro cambiemita, en torno al 30% que alcanzó esa alianza en las PASO de agosto de 2015.

Norman Berra / consultor @berranorman

Sus columnas sobre tendencias de opinión pública, las escuchas los domingos de 9 a 12 hs. en Córdoba Primero Radio y de lunes a viernes de 13 a 16 hs, en No Va Más por Radio Gen FM 107.5