Zelarayán, embajador en México

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Hace algunos años, las 57.000 personas esparcidas por las gradas del Mario Alberto Kempes ovacionaban a uno de los mayores talentos de la provincia. Los inagotables aplausos bajaban desde las tribunas hacia el campo, donde un humilde número 10 las recibía con lágrimas en los ojos y orgullo en el corazón. Esa noche, el noble jugador que logró conmover a todo un país con sus asombrosas jugadas le decía adiós al equipo de sus amores. Su destino: Monterrey.

El ‘’chino de oro’’ pisaba tierras extranjeras. La música de ‘’La Mona’’ Jiménez, el mate y un sinfín de recuerdos melancólicos lo acompañaron en su nuevo desafío. Al parecer no se dejó seducir por cuestiones económicas. Descubrió, en el norte del continente, el estilo de vida que lo acercaba a sus orígenes. Se enamoró de las mágicas luces de la ciudad regiomontana. Y no tuvo más remedio que permanecer en los brazos de Tigres, el club que lo adoptó.

Esa pasión que Lucas tiene por el balón aún se nota en sus ojos. Cuando el entrenador apuesta por él, deslumbra a los miles de mexicanos dispersos por el estadio Universitario. Su talento hace eco en las montañas de Monterrey, pero en su piel sigue grabada Córdoba, la provincia que lo vio crecer.

El amor por Belgrano

Zelarayán dio sus primeros pasos en el barrio Residencial Oeste, donde formó los valores de humildad y sacrificio junto a su familia. Disputaba partidos en la plaza de su cuadra con sus amigos mientras que, a la vez, formaba parte del club Atalaya y sus magníficas inferiores. En ese entonces ya conocía el ambiente futbolero, pues iba cada fin de semana al Gigante de Alberdi con el objetivo de apreciar más de cerca a sus ídolos.

Nunca imaginó que los cazatalentos de Belgrano se harían eco de su presencia. Realizó varios entrenamientos en las juveniles. No representó una tarea fácil, ya que una lesión lo había marginado previamente. Sin embargo, el destino de brillantez que lo aguardaba fue más que cualquier adversidad. Finalmente lo aceptaron.

Avanzó sin pausa por cada categoría. Mientras se encontraba jugando para la Quinta división, el entrenador de los profesionales lo llamó. Desde allí, la eterna relación de amor entre el número 10 y el Pirata de Alberdi creció sin precedencias hasta que una firma y un tatuaje significaron los anillos de compromiso.

Debutar con 19 años ante Rosario Central por Copa Argentina fue solo el puntapié inicial para el ‘’Chino’’. Demostró todo su repertorio durante los dos años y medio que permaneció en Belgrano. Desde su primer gol ante River, del cual tiene un póster en el living de su casa, hasta el emotivo partido de despedida frente a Colón. La ovación que recibió aquella tarde quedó como un recuerdo imborrable de su eterno amor por Alberdi.

Tigres, el presente 

Lucas Zelarayán llegó al club de Nuevo León cómo un refuerzo destacado. Se ganó el cariño de los aficionados por la calidez humana y deportiva que expresaba. Debutó a principios del 2016, donde lamentablemente una lesión lo marginó durante las dos jornadas siguientes. Sin embargo, tuvo un regreso inolvidable al marcar su primer gol el 5 de febrero. Una buena cantidad de hinchas coreó su apodo al unísono cómo si del Kempes se tratase.

El eterno número 10 Pirata es sinónimo del fútbol de potrero. Pone en práctica todo lo aprendido en Atalaya al manejar el balón con gran versatilidad. Quitársela cuando utiliza su tranco largo y engancha es casi imposible. Algo que repite constantemente es recibir un pase, voltear y habilitar a uno de sus compañeros. Finalmente posee gran repertorio en cuanto a remates. Puede sacudir la portería con potencia, o colocar el esférico sutilmente en un ángulo.

A pesar de la magia innata que se le atribuye adentro de la cancha, Zelarayán es reconocido por el cariño que le provocan las costumbres barriales. Es de esos pocos futbolistas que se da un tiempo para compartir un asado con amigos y disfrutar una canción de los Caligaris o ‘’La Mona’’ Jiménez. Jamás olvida los valores que lo educaron en su niñez. Demuestra humildad tanto en México cómo en sus visitas navideñas a la Docta. Incluso en más de una ocasión ha apoyado causas benéficas durante su estadía en ambos territorios.

Los vaivenes de la actualidad

Con 26 años, el ‘’Chino’’ tiene posibilidades de marcharse a un equipo de mayor jerarquía. Sin embargo, permanece en Tigres. En los inicios de la temporada 18/19 había disputado los primeros doce partidos como titular, donde marcó dos goles y asistió en otras dos ocasiones. Tras la jornada 13, una lesión lo marginó de los nueve encuentros que se jugaron hasta el momento. Todavía está en recuperación y su deseo es volver cuanto antes a las canchas.

La juventud aún le permite soñar con alguna convocatoria a la Selección Argentina. Aunque su nombre está por detrás de otros mediocampistas, Lucas Zelarayán es un futbolista diferente con capacidades de sobra. La demostración de buen fútbol es un hecho. La lucha por ganarse un lugar entre los mejores del mundo aún continúa.

Matías Trivini

periodista deportivo