El que movió la montaña con la palabra

Algún día una calle de esta ciudad deberá llevar su nombre... Su palabra mejoró nuestro idioma y su lenguaje mejoró nuestra lengua
(Por Alejandro González Dago)

Buscar Por

a

Ahora que finalizó el Congreso de la Lengua en el que por suerte la gran María Teresa Andruetto puso los puntos sobre las íes. Ahora que ya sabemos que en esta ciudad de Córdoba Joaquín Sabina es capaz de comer un Chori de parado en El Dante porque al hablar su vida huele a un Prittyado y a Caballito Blanco como siempre les olió a Manolo Lafuente y a Daniel Salzano. Ahora que se fueron las visitas y sobran las sillas. Ahora que estamos terminando de barrer el gran teatro, los pequeños teatros, y las calles. Ahora que nos quedamos a solas con nuestros mejores valores y nuestras peores miserias. Ahora que las libertades que nos faltan seguirán siendo las vergüenzas que nos quedan. Ahora que nos quitamos los zapatos de vestir y nos pusimos las chinelas de entre casa. Ahora que esta lluvia de abril nos ha quitado el maquillaje de fantástico clown y gran ciudad para dejar a cara lavada nuestras ojeras de aldea sin mar. Ahora que la vida vuelve a caminar por la peatonal. Antes que pasen el plumero, cubran los muebles, y el olvido nos gane, propongo que junto a La Fuente del Perdón se levante un gran espejo donde al pasar nos miremos para recordar lo que puede mostrar o esconder el lenguaje. Acaso no sería fantástico tener en la ciudad un espejo que nos muestre lo que decimos en lugar de la picardía para decirlo? Algo así como un gigantesco Telepronter como tienen los periodistas estrella de las grandes cadenas televisivas del mundo.

Nuestra cultura, muchas veces maquillada, nos ha llevado a sentirnos orgullosos de la manera en que decimos las cosas sin profundizar qué cosas decimos.
Queloqué?
Nos encanta que encante nuestra tonada.

Cualquier boludez dicha en cordobés suena graciosa. Y como nunca falta quien nos festeje el cantito, allá vamos a jugarla de pícaros provincianos cuya rapidez para responder en forma graciosa nos hace distintos al resto de los mortales. Somos unos vivos bárbaros.

Ni qué hablar de lo que gritan los muchachos en la cancha. O lo que gritaban los muchachos en el Córdoba Sport. Y cómo se habla en el baile de Cuartetos? Y a la salida?

Dice María Teresa Andruetto que una cosa es el idioma y otra la lengua. Que nuestro idioma es el castellano y nuestra lengua el español argentino.
Que en México se habla castellano y varias lenguas.
Que en Rusia se habla un idioma y varias lenguas. Que en muchos países del mundo se habla un idioma y varias lenguas. Que en otros tantos países del mundo se hablan muchos idiomas y también muchas lenguas. Por eso es importante diferenciar que una cosa es el idioma y otra la lengua.
Y nootros?

“Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: trasládate de aquí para allá, y la montaña se trasladará. Para ustedes nada será imposible”, dice Mateo 17:20 que Jesús dijo. Y al parecer es cierto. Aunque no sólo la fe es capaz de mover una montaña; a todos nos consta que la palabra también.

Ahora que estamos solos de nuevo frente a nuestros propios espejos, sería oportuno mirarnos al hablar y valorar más el contenido que el modo de decirlo. La palabra mueve montañas. Siglos de discriminación de la ciudad hacia quienes viven tras la montaña, tras las sierras, están terminando gracias a aquel que sólo con la palabra levantó un puente imaginario que unió a un mismo pueblo que habla un mismo idioma pero dos lenguas.

Ni san Brochero pudo hacerlo.

Algún día una calle de esta ciudad deberá llevar su nombre. No será suficiente como reconocimiento, pero será un gran espejo donde mirarse. Su palabra mejoró nuestro idioma y su lenguaje mejoró nuestra lengua. Pero sobre todo, recuperó valores que se fueron perdiendo por creernos lo que nunca fuimos. Córdoba le está debiendo un profundo reconocimiento a José Luis Serrano; doña Jovita. Aquel que movió la montaña con la palabra. Y no le hizo falta un Congreso.

Alejandro González Dago
En abril de 2019
En la Córdoba de la Nueva Andalucía
La del Congreso de la Lengua que le debe un reconocimiento a José Luis Serrano.