De ‘’payaso’’ a maestro

Es un DT con poco camino recorrido, pero cuenta con capacidades suficientes. Aquello que aprendió durante su carrera de futbolista lo aplica en sus muchachos. La filosofía del ‘’cruyffismo’’, la empatía con los rivales y los sentimientos de paternidad son las principales armas de Pablo Aimar.

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Durante este año, los juveniles de todas las categorías argentinas han demostrado que existirán esperanzas después de haber disfrutado al mejor del mundo. El nubarrón de incertidumbres que atormentó a las inferiores finalmente cesó, al mismo tiempo que reaparece ese estilo de juego tan entrañable que nos caracterizó ante el mundo. Y como última prueba está lo conseguido por los chicos del Sub 17, que a su vez están guiados por un verdadero avezado de las artes técnicas: Pablo Aimar.

La explotación del cordobés como director técnico ocurrió, sin embargo, antes de esta ansiada racha de logros. Fue en 2017 cuando Hermes Desio, coordinador de las selecciones juveniles, le dio la oportunidad de entrenar a los Sub 15 junto a Diego Placente. Desde ese momento escogió a los jóvenes que lo acompañarían en esta misión de reconstruir las raíces futbolísticas.

No hubo mejor manera de coronar el debut: él y sus dirigidos consiguieron hacerse con el Sudamericano Sub 15 en San Juan. Además de ser el primer trofeo para la categoría, firmaron el triunfo más abultado de la historia en un 8-2 ante Republica Checa. Al año siguiente la Selección entró en una transición inoportuna.

Pablo Aimay e Lionel Scaloni

Los constantes cambios de entrenadores negaron la posibilidad de un proyecto continuo, por lo que Aimar se sumó al cuerpo técnico de Lionel Scaloni en la categoría Sub 20.

A pesar de que la dupla obtuvo resultados positivos, la mala organización y las rescisiones de contratos obligaron a acomodar todas las piezas nuevamente. Así fue como, tras la eliminación de la mayor en Rusia 2018, los hombres conocidos como ‘’discípulos de Pekerman’’ tomaron el control de todas las categorías. Lionel Scaloni se encargó del combinado absoluto dejándole su lugar en el Sub 20 a Fernando Batista. En cuanto al ‘’Payasito’’, volvió a dirigir junto a Diego Placente a los chicos que habían sido campeones en 2017, esta vez en la Sub 17.

Academia de valores y buen juego

El estratega riocuartense retomó los entrenamientos con sus juveniles. Jugó algunos amistosos previos al Sudamericano Sub 17 de Perú. Una vez llegado el momento dio la nómina definitiva, donde destacaron las presencias de Matías Palacios, Matías Godoy, Exequiel Zeballos, Juan Aude, Luciano Vera, Bruno Amione y otros jugadores constantes en las convocatorias anteriores. El inicio del sueño comenzaba en Lima. Los ‘’pibes de Aimar’’ se encaminaron hacia el noroeste del continente con el objetivo de seguir regando lo cosechado por las otras categorías.

El partido ante Uruguay significó un debut con sabor agridulce. Por un lado estuvo el resultado: derrota 3-0 debido a errores inocentes propios del nerviosismo. Por el otro, un estilo de juego marcado que enamoró a gran parte de los relatores e hinchas. Desde el primer minuto se pudo notar cual era la idea de Aimar y sus dirigidos: salir desde el fondo vía terrestre, dividir lo menos posible el balón, jugar en corto diagonalmente y que los laterales se sumasen con velocidad al ataque. Aunque la defensa no se mostró firme, supo mejorar los puntos negativos poniendo hincapié en el juego aéreo. El alivio se empezó a notar. La victoria 2-1 sobre Colombia y la igualdad 2-2 frente a Paraguay definieron el límite del aprendizaje. El entrenador cordobés ponía en marcha su academia dentro de un marco complicado de cara a clasificar al hexagonal final.

Ni más ni menos, el obstáculo entre los jóvenes y el objetivo era Brasil, a quien debían ganarle por 3-0. Fue un partido realmente emotivo. Los goles de Godoy, Palacios y Amione en el minuto final firmaron una hazaña imposible de olvidar. Allí no solo se pudo ver una verdadera demostración de fútbol, sino también todos los valores propuestos por un histórico como Pablo Aimar. Lejos de festejar tras el pitazo final, los chicos de 17 años se acercaron a sus rivales con el fin de consolarlos. Esas imágenes adornaron una actuación memoriosa, y fue la antesala de una racha increíble.

Hacía tiempo que no se vivían tantos sentimientos positivos al ver la camiseta celeste y blanca. El hexagonal fue un show para los chicos, quienes se floreaban con diversión moviendo la pelota de un lado a otro en cada partido. Ese disfrute se transmitía desde el verde césped hacia los hinchas. Nadie se quería perder la obra de teatro presentada por unos jóvenes de 17 años ante los rivales más complicados del torneo.

La única derrota de la ronda, 4-1 frente a Ecuador, decretó el título para la Selección Argentina. Al final del encuentro Pablo Aimar no esbozó sonrisa alguna. Llamó a los suyos al medio del campo para dialogar sobre los errores consecuentes tras un abultado resultado en contra. Después del regaño vino la calma. El entrenador cordobés y sus dirigidos se adueñaron de otra categoría más.

El paso siguiente para el ‘’Payasito’’ será el Mundial Sub 17 de Brasil, donde arribará el 2 de noviembre de 2019. Allí se encontrará con un reto de exigencias mayores. Será la prueba definitiva, y posiblemente, una puerta para entrenar en la categoría siguiente. Después de todo los frutos conseguidos lo colocan en una buena postura. Es un director técnico con poco camino recorrido, pero cuenta con capacidades suficientes. Aquello que aprendió durante su carrera de futbolista lo aplica en sus muchachos. La filosofía del ‘’cruyffismo’’, la empatía con los rivales y los sentimientos de paternidad son las principales armas de Pablo Aimar, quien se está convirtiendo en el guía destinado a cambiar el rumbo del futuro albiceleste.

Matías Trivini / periodista deportivo

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