Economía sin techo de cristal

Un grupo de economistas mujeres organizó un encuentro para debatir sobre la situación macroeconómica de la Argentina. El objetivo: reflexionar sobre medidas para salir de la crisis y visibilizar el rol de las mujeres en una disciplina con marcada desigualdad de género.

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Mientras la economía argentina sufre los embates de la restricción externa, que se hicieron más duros después de las PASO, y en Washington el Fondo Monetario Internacional (FMI) decide que por ahora no va a desembolsar los ansiados 5.400 millones de dólares que restan del préstamo, la variable de ajuste sigue siendo el bolsillo de quienes menos tienen.

Un grupo de economistas mujeres se reunieron el pasado 12 de septiembre en el Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP) para debatir sobre la situación del país, reflexionar sobre las medidas económicas, pensar propuestas colectivas y visibilizar el trabajo de las mujeres en una disciplina atravesada fuertemente por la desigualdad de género, especialmente en el área de macroeconomía.

“Abrir estos espacios es central porque nos enfrentamos a una ciencia que tiene referentes varones. Por eso, es importante empezar a generar un pacto feminista, así como también presionar por la constitución de un gabinete paritario”, dijo la economista Candelaria Botto, integrante de Economía Femini(s)ta, durante el encuentro al que asistió TSS.

Candelaria Botto, economista, se graduó con honores de la UBA, integra el colectivo Economía Feminista, escribe, milita, enseña, inspira a miles de adolescentes, jóvenes y mujeres.

Las especialistas provienen de diversas instituciones y trabajan tanto en el sector público como privado. Además, varias de ellas se juntan con otros colegas a jugar un “Fútbol sin cristal”, partidos mixtos que buscan “romper las paredes de cristal que hay en el gremio”.

Lucía Cirmi Obón, economista del CIEPP, contó que, además de que los cargos jerárquicos en empresas y cámaras están capitalizados por varones, algo que sucede con frecuencia es que lo que entre dos colegas varones es una diferencia de opinión, cuando una de las interlocutoras es mujer y opina sobre macroeconomía, se tiende a considerar que está errada.

Lucía Cirmi Obón. Becaria doctoral y docente en economía feminista. Integra el Centro Cultural de la Cooperación.

“Siempre se nos asocia más a cuestiones sociales o del mercado de trabajo, y menos con cuestiones de macro y finanzas. Esto parte del estereotipo de que las mujeres somos ‘naturalmente’ cuidadoras y los varones ‘naturalmente’ proveedores”, señaló.

Con respecto a la situación económica del país, Magdalena Rúa, investigadora del Centro Cultural de la Cooperación (CCC), afirmó que las medidas de control cambiario aplicadas recientemente por el gobierno de Mauricio Macri son ineficaces.

“La adopción de medidas se hizo de forma tardía, cuando ya todos los desembolsos del FMI se habían destinado a financiar la fuga de capitales. Además, la regulación es muy poco precisa y las empresas están teniendo muchos inconvenientes para aplicarla. El límite de compra de 10.000 dólares mensuales para las personas físicas es muy elevado y sólo afecta a una porción del mercado, por lo que la sangría de moneda extranjera vía fuga de capitales no se va a detener”, consideró.

Para Rúa, esto quedó demostrado poco después de implementadas las medidas, cuando el Banco Central empezó a detectar diversos mecanismos que se fueron generando para evitar los controles, como la utilización de “coleros”, individuos que prestan su identidad para la compra de moneda extranjera; del “dólar rulo”, que permitía obtener un rendimiento extraordinario y posteriormente fue regulado; o del “rulo vip”, entre otros.

Magdalena Rua. Investigadora de delitos económicos en el Ministerio Público Fiscal, ex Investigadora en Cefid-ar, Investigadora en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC), Docente de la FCE-UBA.

Las economistas presentes en la reunión coincidieron en que una alternativa viable para salir de la crisis es aplicar políticas para dinamizar el consumo.

“El verdadero problema que enfrenta hoy la economía argentina se origina en el sector externo, es decir, en la falta de moneda extranjera. El camino debe orientarse a frenar la fuga de capitales y generar un circuito virtuoso de producción y empleo. Esto debe hacerse recomponiendo el poder adquisitivo de los trabajadores y generando fuentes de trabajo dignas”, sostuvo Rúa.

En ese sentido, señalaron que, teniendo en cuenta que una de cada cinco trabajadoras mujeres se dedica al trabajo doméstico, las políticas de cuidado podrían ser una medida de reactivación económica con mayor impacto que otros tipos de programas que se llevan a cabo actualmente, ya que trabaja sobre desigualdades estructurales como las de género, social y de acceso a la educación.

“En América Latina, un tercio de las mujeres no tienen ingresos propios y eso es porque están cuidando. En la medida en que se hagan políticas para dar apoyo a ese cuidado, como ampliando la oferta de programas que cuiden a adultos mayores y niños, aumentará el empleo y los ingresos en los sectores que más sufrieron la crisis en estos últimos años. A su vez, esto generará mayor consumo de productos básicos y motorizará la economía de los barrios”, explicó Cirmi Obón.

Otro gran desafío de la economía es atender los problemas derivados del cambio climático, que profundizan la desigualdad social. En ese sentido, las economistas mencionaron que otro de los sectores que puede aportar a la dinamización de la economía es el de las energías renovables.

Florencia Balestro, economista e integrante de la Cámara Argentina y de la Asociación de Mujeres de Energías Renovables.

“La Argentina tiene potencial en todas las tecnologías. Entre los mejores recursos, están los vientos de la Patagonia, llegando a factores de capacidad cercanos al 60% (con record mundiales), y la potencia solar del noroeste y Cuyo, con rendimientos similares al desierto de Atacama”, afirmó la economista Florencia Balestro. En el caso de otras fuentes de generación, como la biomasa, si bien son costosas, para Balestro tienen enormes potencialidades tanto en materia de impacto ambiental como de agregado de valor en las economías regionales.

En cuanto al desarrollo de tecnología nacional para el sector, remarcó: “El país tiene experiencia en la fabricación de aerogeneradores con la empresa IMPSA. En lo que refiere a solar, existe provisión de trackers, inversores, cables, tableros, que aunque no son fabricantes específicos de la industria, se pueden aprovechar. Por otro lado, si bien hay fabricantes de paneles solares, todavía es un nicho muy complejo para entrar a competir con la tecnología importada desde China”.

También estuvieron presentes en el debate las economistas Corina Rodríguez Enríquez (CIEPP), Agustina Gallardo (CCC), Huilén Amigo, Eugenia Arioua, Patricia Laterra, María Sol Pasqualini y Rocío Vaamonde, así como también la periodista especializada en economía Estefanía Pozzo.

Nadia Luna. Agencia TSS  (Agencia de noticias tecnológicas y científicas)

Marilyn Loden (la primera que utilizó el término “techo de cristal” en 1978, durante la Womens Exposition celebrada en Nueva York): “El liderazgo de la empresa se tiene que implicar, debe demostrar que se preocupa por este asunto”, a la BBC Mundo.