Nobel para Philip Peebles

Peebles, Honoris Causa de la UNC y padre de modelos astronómicos que se utilizan en la actualidad, recibió junto a Michel Mayor y Didier Queloz el premio Nobel de Física 2019.

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Peebles fue el mentor de Diego García Lambas, director del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental, un centro de doble dependencia (Conicet-UNC), radicado en el Observatorio Astronómico de Córdoba. Con una beca externa de Conicet, García Lambas realizó en 1986 una estancia de estudio en la Universidad de Princeton, bajo su tutela.

El tema de investigación que García Lambas llevó adelante con Peebles versó sobre alineamientos intrínsecos entre galaxias centrales de cúmulos y galaxias elípticas, y les permitió hallar como resultado anisotropías entre galaxias y la distribución en gran escala de la materia.

Así, lograron determinar –a través de modelos–, que dentro de la estructura en gran escala del Universo, lo más pequeño y lo más grande se encuentran alineados, lo cual abrió una discusión sobre los modelos que generan esta conexión entre escalas tan diversas. “Hablamos de galaxias que van del orden de los 25 mil años luz, a otras de 25 millones de años luz”, recuerda García Lambas.

Diego García Lambas, director del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (Conicet-UNC) que se encuentra en el Observatorio Astronómico de Córdoba.

En 1982, Peebles fue uno de los creadores del primer modelo de distribución de materia oscura en el Universo. Si bien se sabía de su existencia, se desconocía cómo estaba distribuida y Peebles realizó el primer modelo exitoso, que aun hoy es la base de estudio de este tema.

Sobre el galardón a Peebles, García Lambas sintetizó: “Creo que se hizo justicia. Conozco su sabiduría, su forma de pensar y encarar la vida. Su cabeza es increíble, pero sobre todo hay que remarcar su generosidad”.

Lambas alude a la participación que realizó James Peebles junto David Wilkinson y Robert Dicke en la década del ’80, sobre la detección de la radiación de fondo cósmico de microondas, una investigación que les valió el premio Nobel solo a los ingenieros Arno Penzias y Robert Wilson.

James Peebles recibiendo el Honoris Causa UNC

En 1997, a partir de una postulación del Observatorio Astronómico de Córdoba, James Peebles recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba. Entre las razones de esa distinción, se valoró que su aporte marcó un antes y un después en el estudio de la física y la astronomía mundial, ya que contribuyó a establecer las bases de estudios estadísticos y teóricos de la distribución en gran escala del Universo.

Sus métodos son ampliamente aplicados en la actualidad para la investigación en astronomía, específicamente en estructura en gran escala de universo.

El Nobel fue para los “caza planetas”

Así suelen ser llamados Michel Mayor y Didier Queloz, dos reconocidos astrofísicos suizos que dedicaron toda su vida a la búsqueda de planetas y al refinamiento de las técnicas observacionales para poder lograr este descubrimiento.

El veredicto de la Real Academia de Ciencias Sueca dice: el galardón es por sus “contribuciones a nuestra comprensión de la evolución del Universo y el lugar de la Tierra en el cosmos”.

James Peebles (por sus descubrimientos teóricos en cosmología física), Didier Queloz y Michel Mayor (por el hallazgo en 1995 del primer planeta fuera del Sistema Solar) fueron los ganadores del Nobel de Física 2019.

El anuncio del descubrimiento del primer planeta orbitando una estrella similar al Sol, 51 Pegasi b, fue publicado por la revista Nature en el año 1995 en el marco de la tesis doctoral de Didier Queloz, con la dirección del Dr Mayor, dicho trabajo tiene hoy más de 2000 citaciones, uniendo la astrofísica estelar y planetaria.

Con este descubrimiento se logró demostrar que el Sol no era la única estrella que poseía planetas y que la teoría de formación estelar que remarca que la formación planetaria es un subproducto de la formación de una estrella, estaba en lo correcto.

Esto llevaba a pensar que toda estrella que vemos en el firmamento – y también aquellas que nuestra limitada visión no nos deja observar – podría estar acompañada por planetas, pero la problemática que se planteaba era: ¿Cómo ver estos objetos opacos que no brillan por si solos?

En respuesta a ese interrogante había que ser innovador y decidido para empezar a buscar objetos invisibles para nuestros instrumentos, había que poner a funcionar al máximo la astucia científica y hallar la forma de encontrarlos.

Es así que Mayor trabajó gran parte de su vida en el estudio de estrellas binarias, y todo lo aprendido lo volcó en la búsqueda de planetas ustilizando técnicas espectroscópicas: un largo camino que hoy rinde sus frutos.

El método de Velocidad Radial o también llamado espectroscopía doppler es un método indirecto para la detección de planetas. Este método se basa en observar el espectro de las estrellas para detectar signos de oscilación, causado por la presencia planetaria.

El hallazgo del primer exoplaneta inició una revolución en el campo de la astronomía, desde entonces usando diferentes técnicas se han detectado más de 4.000 planetas orbitando otras estrellas, sólo en una pequeña porción de la Vía Láctea, de los cuales 600 están en sistemas multiplanetarios como en el sistema solar.

El planeta 51 Peg b no solo fue el primer planeta descubierto sino que además fue el primer planeta con esas características: gigante gaseoso y muy próximo a su estrella central (20 veces más cerca que la Tierra al Sol). A este tipo de planetas se les denominó “Júpiter caliente”, ya que se parece al Júpiter de nuestro sistema solar pero su cercanía a la estrella central no era factible por la teoría de formación planetaria de ese momento.

Este hallazgo fue la puerta de entrada a una diversidad de proyectos internacionales donde se descubrieron planetas totalmente diferentes a los conocidos, tanto sea en tamaño, forma, y distancias a su estrella como así también por su órbita.

En la actualidad se siguen encontrando planetas, no sólo con estas características, sino también de tipo terrestre, alimentando así el interés en el estudio de sus atmósferas y buscando trazadores de vida, lo que sin lugar a duda nos acerca cada día más a comprender el lugar de la Tierra en el Universo.

(Foto principal, arriba: Pablo Recabarren, Diego García Lambas, Julián Martínez, Mirta Mosconi, Nelson Padilla, Manuel Merchán. Arriba: James Peebles (1997)

Por Victoria Rubinstein
Colaboradora UNCiencia
Observatorio Astronómico de Córdoba
vickyrubinstein@oac.unc.edu.ar