La innovación de una selfie

Una gran idea (por más novedosa que sea) no es sinónimo de innovación. La innovación "es el uso fructífero de un invento". La utilización de una gran idea que genere un valor agregado a su usuario final.

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La innovación de una selfie: ¿cómo innovan los cordobeses? En un mundo donde el marketing digital parece ser incluso más importante que los productos tecnológicos que se utilizan a diario, se escucha al menos una vez al día (en diversos ámbitos y medios), la palabra innovación. La sociedad digital del siglo XXI parece haber incorporado a la innovación como forma de expresión, de deseo, de síntesis y hasta de diversión. Pero ¿qué es realmente innovar?

Innovar parece tener diferentes matices dependiendo la persona que la define. Fernanda es empleada de una gran corporación radicada en la ciudad de Córdoba. Trabaja en la firma tecnológica hace 8 años y al ser consultada sobre lo que entendía por innovación no dudó en responder con tres palabras específicas: efectividad, novedad y mejora.

Las grandes empresas (sobre todo las transnacionales), poseen departamentos con equipos de especialistas completos dedicados a la gestión de innovación tecnológica, con presupuesto único a las tareas de innovación y con procesos establecidos.

Las grandes empresas (y mayormente las de base tecnológica), tienen a la innovación como fuente de ventaja competitiva en el mercado e incluso como fuente de ingresos si estas tareas o productos se patentan. Quizás es por este motivo que Fernanda respondió con mucha naturalidad (y hasta orgullosamente), lo que entendía por innovación de acuerdo a su vasta experiencia laboral. Como ella, gran parte de la sociedad cordobesa asume a la innovación con una connotación positiva, de forma muy familiar y cercana.

La última Encuesta sobre Innovación y Conducta Tecnológica (EIT) realizada a empresas industriales por la Dirección General de Estadística y Censos de Córdoba revela que sólo el 12,89% de las radicadas en la provincia destina recursos a I+D Interna y sólo el 1,33% a capacitación en procesos de innovación.

Osvaldo es un empresario PYME reconocido del sector industrial cordobés. Su empresa (de origen familiar y con gran trayectoria local), posee alrededor de 300 empleados. Sus productos no solo se comercializan a nivel nacional, sino que además se exportan a países limítrofes. Al ser consultado sobre los resultados de la Encuesta EIT, Osvaldo afirma que no tiene un departamento o equipo de personas dedicadas a tareas de innovación, pero que igualmente se considera un empresario innovador.

Del mismo modo que Fernanda, Osvaldo no dudó al expresar su entendimiento sobre lo que significa innovar: “reducir costos con algo nuevo”. El empresario afirmó que las actividades de innovación de su empresa están “más enfocadas a la adquisición de máquinas de última generación obtenidas en el exterior”, aunque en muchas ocasiones no puede darle el uso adecuado por falta de conocimiento sobre cómo utilizarlas o falta de soporte técnico local ante averías.

Joseph Schumpeter

Joseph Shcumpeter, el llamado “padre de la innovación”, fue un destacado economista del siglo pasado. Schumpeter consideró a la innovación como el motor del desarrollo económico y explicó cómo se produce el proceso innovador. Para el economista, la forma básica de innovación es cualitativa y discontinua.

“Es aquella clase de cambio que surge desde dentro del sistema que desplaza su punto de equilibrio de tal manera que el nuevo no puede alcanzarse desde el anterior mediante pasos infinitesimales”, describió Shcumpeter.

Es necesario dar luz a la compleja definición de Shcumpeter y descubrir si las concepciones de innovación corporativas o empresarias pymes tienen alguna relación.

Camila es estudiante abogacía de la Universidad Nacional de Córdoba. Tiene 22 años y vive en la ciudad de Córdoba hace 4 años. Al ser consultada sobre lo que entiende por innovación, a diferencia de Fernanda y Osvaldo, Camila se mantuvo en silencio por varios minutos. “Hay muchas cosas que nos rodean y creemos que son obvias pero cuando intentamos explicarlas no encontramos una forma simple y directa para definirlas”, contestó finalmente la futura abogada.

Rápidamente (y sin ampliar su respuesta), Camila buscó en su mochila y sacó un “Selfie Stick” (conocido popularmente como “palo de selfie” o bastón para autoretratos). “Esto es innovación!”, dijo finalmente la estudiante señalando el selfie stick convencida y satisfecha de su respuesta.

Para Camila la innovación era un producto tangible que había cambiado su cotidianeidad y se había traducido en un elemento que, según explicó, no sólo le cambió la forma en que ella toma fotografías sino que “cambió la forma en que todo el mundo toma fotografías de autorretrato. La innovación es tener una idea que cambie el mundo”.

“Novedad” (para Fernanda), “algo nuevo” (para Osvaldo) y “una idea que cambie el mundo” (para Camila). Las percepciones de innovación de tres mundos diferentes parecen encontrarse en “la idea novedosa”. Pero ¿una idea novedosa es suficiente para considerarla innovación?

Para Schumpeter la clave de la innovación es el empresario. “La innovación es esencialmente un fenómeno de desequilibrio, un salto a la oscuridad, que requiere capacidades que sólo tienen unos pocos”. Para el padre de la innovación, una idea novedosa por sí misma no es sinónimo de innovación si no se mezcla con el sueño, la voluntad de conquista y la alegría de crear de los empresarios.

Entonces ¿se puede utilizar el ejemplo del selfie stick para definir a la innovación?. Al consultar nuevamente a la empleada corporativa y al empresario pyme sobre ésto, ambos afirmaron que sí: definitivamente la idea de hacer un selfie stick fue una innovación. Para los tres encuestados, el producto surgió aproximadamente en 2011 y rápidamente se volvió tendencia alrededor del mundo. En coincidencia Osvaldo, Fernanda y Camila aseguraron que el inventor (o la inventora) del selfie stick fue un innovador por excelencia.

Sorprendentemente la BBC afirma lo contrario. El invento, según los británicos, data de 1925 basados en una fotografía donde se distingue a un hombre utilizando un “palo” para activar el disparador de la cámara y así conseguir lo que se considera como la primera selfie. La foto se realizó en Rugby, Warwickshire, y muestra a una pareja de recién casados posar delante de la cámara utilizando el palo que permitió la toma.

La foto de 1925 capta a Arnold y Helen Hogg tras su matriomonio.

El japonés Ueda con su creación: el selfie stick. Foto: Gentileza Hiroshi Ueda

Continuando con la disputa de la idea novedosa, Hiroshi Ueda, un fotógrafo japonés quien trabajó como ingeniero para la compañía de cámaras fotográficas Minolta, patentó a principio de 1980 lo que él denomina “el primer selfie stick del mundo”. El japonés con la ayuda de su mujer añadió a su analógica cámara Minolta un dispositivo en forma de bastón extensible que permitía tomar fotografías con la cámara alejada del cuerpo.

El primer autorretrato de 1925 y la primera patente de un selfie stick en 1983 se alejan demasiado a la comercialización mundial y uso masivo del bastón de autorretrato que sucedió luego del año 2010. ¿Dónde se produjo entonces la innovación? La seguridad que tenían los encuestados al responder sobre innovación (el empresario pyme, la empleada corporativa y la estudiante), se convirtió en duda y finalmente ninguno quiso arriesgar una respuesta.

Una gran idea (por más novedosa que sea), no es sinónimo de innovación. Para Schumpeter la innovación es el uso fructífero de un invento. La utilización de una gran idea, una idea novedosa que genere un valor agregado a su usuario final. Si una buena idea no tiene impacto en la vida de las personas (o al menos un gran grupo de personas), no existe aún innovación.

Innovar entonces se acerca a la respuesta de la estudiante de abogacía: “una idea que cambie el mundo”. Pero para que una idea cambie el mundo necesita de un ecosistema emprendedor que, como afirmó Schumpeter, con voluntad y alegría por crear, impulse a los empresarios (grandes, medianos o pequeños), a convertir una idea novedosa en valor para la sociedad.

Pablo Cardozo Herrera / Ingeniero en Informática, especialista en Innovación en Ciencia y Tecnología. Divulgador de noticias tecno en redes, TV y radio. Columnista de Córdoba Primero – Sábados de 8 a 10 hs Radio Gen FM 107.5