Otra final para el Kempes

La Conmebol designó al estadio mundialista de Córdoba para la instancia decisiva de la próxima edición de la Copa Sudamericana que se jugará el 7 de noviembre de 2020.

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Miles de historias se han ido tejiendo en cada asiento y escalón de nuestro templo futbolístico. Desde el niño que caminaba kilómetros por la Circunvalación para ver a su equipo favorito, hasta la consagración de estrellas cuyo objetivo fue dejar una huella en el fútbol cordobés. El tercer estadio más grande del país es nuevamente foco de atención en el marco internacional. Hemos sido elegidos para albergar la final de la Copa Sudamericana 2020.

Así como el ‘’Matador’’, quien forma parte de nuestra historia, el estadio que lleva su nombre se ubica como una de las representaciones más icónicas de la provincia. Ambos demostraron y aún demuestran la manera de vivir el fútbol que tenemos los cordobeses. No fue fácil, pero durante la elección logró dejar atrás a los reconocidos Único de La Plata, Nacional de Lima y Mané Garrincha, este último de mayor capacidad que el elegido.

Por otro lado cabe mencionar que el Kempes también formó parte de la lista para ser sede de la Libertadores 2020. Lamentablemente perdió la pulseada ante el imponente Maracaná. Más allá de esto, nuestra provincia podrá vestirse de colores sudamericanos el próximo año. Las gradas del templo cordobés serán testigos, probablemente, de una hazaña inolvidable.

Primer gran desafío

Desde la goleada de Alemania ante México por 6 a 0 durante la Copa del Mundo 1978, el Kempes se ha destacado por atestiguar numerosos triunfos de equipos no cordobeses y selecciones internacionales. Sin importar la institución que logre avanzar a la final, seguramente el resultado no finalizará en igualdad.

6 de junio de 1978, Mundial de Argentina, choque entre Alemania campeona y México.

Este será el primer desafío de una final a un sólo encuentro para el país en general. La modalidad ‘’europea’’ ha comenzado recién durante la actual temporada. Dentro de algunas semanas se jugarán las dos primeras finales sin doble partido (Copa Libertadores en Santiago y Copa Sudamericana en Asunción). Por ende, un buen actuar por parte de las autoridades cordobesas y el público significaría revalorizar las sedes argentinas en los próximos torneos internacionales. Una recepción acorde a la historia del fútbol sudamericano hará posible una futura re elección.

El Mario Alberto Kempes ya ha vivido finales de un solo partido, aunque dentro del ámbito nacional. La primera, recordada por diversas cuestiones arbitrales, fue la final por Copa Argentina que ganó Boca ante Rosario Central. Un año más tarde River haría lo mismo ante el ‘’Canalla’’. Ambos encuentros han dejado buenas sensaciones en cuanto a la seguridad, la recepción y la fiesta en las tribunas.

Por otro lado, el estado del campo de juego fue un tema que ocupó los focos de la prensa durante un largo tiempo. El césped era maltratado casi todos los fines de semana cuando Belgrano y Talleres llevaban a cabo sus partidos. La decisión de ubicar al Kempes como sede internacional obligará a que reciba mayor atención y un cuidado intensivo.

Aunque los asuntos de infraestructura ocupan un lugar importante en la previa, la fiesta sudamericana será el centro de atención para los hinchas. El fútbol de nuestro continente se ha destacado por el juego intenso y la creatividad folclórica de las tribunas. Dentro de un año esos colores se podrán ver en nuestra provincia. Como principales testigos estaremos nosotros, los cordobeses.

Matias Trivini / periodista deportivo

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