La brecha digital: una materia pendiente

Alguna vez oímos el término, y hasta podemos dar una vaga idea de qué se trata este fenómeno, pero ¿qué sabemos realmente acerca de la brecha digital? ¿somos conscientes de su impacto social?

Buscar Por

e

Entrando en la tercera década de este Siglo XXI, que tantas revoluciones tecnológicas y digitales ha suscitado, aún le falta afianzar el “lado humano” a este vertiginoso nuevo milenio.

Si las nuevas tecnologías digitales están al servicio de la gente, más bien, deberíamos preguntarnos ¿a quién específicamente responden estas nuevas tecnologías? Pareciera que estos mismos avances, son los que se tornan una especie de aduana tecnológica, que invita al nuevo mundo a un gran número de personas, mientras que otro grupo marginal, lo deja afuera, literalmente, en un modelo económico, social y tecnológico anteriores, a estos tiempos que corren.

La metáfora de aduana, hace alusión a que este fenómeno, funciona como un organismo que divide personas. A diferencia de la “grieta económica”, la grieta tecnológica no divide a los de abajo de los de arriba, si no que lo hace de forma vertical. Este verticalismo justamente es el que permite que en todo grupo social este presente esta problemática.

Por ejemplo, hoy tener un Smartphone básico, cualquiera sea la marca, ronda entre los $10.000 y $12.000, teniendo en cuenta que existen celulares inteligentes más baratos, pero que o bien son de un modelo anterior, o bien son adquiridos en el mercado negro. Ese monto supone hoy un poco más de un tercio, del ingreso mensual que tiene una “familia pobre” en Argentina. El aspecto económico es crucial en este fenómeno. Desde el vamos, que el mismo sistema educativo de alguna forma implícita (y no tanto) exige a los alumnos una cierta presencia de lo digital en el quehacer diario académico. ¿Cuántas familias realmente están en condiciones de comprar una computadora?

En la grieta digital no es el único factor determinante la clase social, quizás el más influyente, sí, pero no el único. El grupo etario es uno que también se circunscribe a esta grieta; en dónde los adultos y adultos mayores suelen quedar del lado perjudicado de esta brecha, siempre a la sombra del avance cibernético. Una característica bastante recurrente en estos últimos dos grupos, es que un ordenador de gabinete o notebook, pareciera no ser un aparato esencial en el hogar.

En contraparte, en la gente más joven, la computadora y los celulares inteligentes son artefactos indispensables en el correr del día a día. Más allá de ser el medio que más elegimos para entretenernos, pagamos nuestras cuentas, nos informamos, trabajamos, interactuamos, nos enamoramos, todo lo hacemos en esta experiencia multiplataforma. Pasamos largos tiempos muertos sin leer nada, en los inicios de las redes sociales; quizás una nueva forma de hacer zapping.

De esta forma se visibilizan dos mundos, uno herencia de una matriz y un siglo anteriores, el otro, instantáneo, fugaz y sobreinformado. La famosa generación millennial, vendría a ser el puente entre estos dos mundos aparentemente tan irreconciliables.

La brecha digital en los medios

Es una nueva época para los medios masivos de comunicación, existen nuevos cauces de producción de contenidos, a tal punto que las fronteras que antes dividían la radio de la televisión, o del diario y la radio, se han difuminado con el correr de este siglo. Tanto los medios nacionales, los medios privados, los medios emergentes y comunitarios, se suman a este continuum de experiencias que combinan la imagen, lo sonoro, y cada vez más estímulos. El estudio de televisión queda, con el pasar de los años, más arcaico.

Las producciones de contenidos, cobran vivencia y vigencia conquistando nuevos espacios, comenzando por la calle, y siguiendo por lugares de la vida cotidiana como el interior de un automóvil, una azotea, un living. Si analizamos detenidamente, es más la información que nos llegan por videos en las redes, los stremears, los youtubers, las noticias digitales, que la información que nos llega vía “medio de comunicación estándar”.

En cuanto al mundo del cine, parece muy lejano el consumo del séptimo arte por medio de los canales de películas. Plataformas como Netflix y HBO, han sabido llevarse los públicos más populares, y los formatos que se venden, han cambiado sus códigos. La brecha digital se hace presente una vez más, ya que no todos los ciudadanos tienen 1) el dinero extra necesario para contratar estas plataformas, o 2) los conocimientos afianzados en nuevas tecnologías y multiplataformas para ser partícipe de la experiencia digital, o bien 3) no tienen los artefactos pertinentes para vivir el fenómeno multiplataforma.

La pandemia y la brecha digital: fantasma nuevo, fantasma viejo.

El confinamiento significó para toda la población mundial un “stop” a la matriz a la que veníamos acostumbrados, obligandonos a quedarnos “a solas” con nosotros mismos, aislados del mundo. La particularidad es que el “aislamiento” que podemos vivir las clases más privilegiadas (la clase media), y aquellos de un nivel adquisitivo más alto, es un alejamiento del contacto cotidiano de la calle, del trabajo, de nuestros lugares de ocio.

A la cuarentena obligatoria la vivimos, dentro de nuestros hogares, con wi-fi, televisión, computadora, celular, comida caliente al mediodía y a la noche, miles de cursos y tutoriales para matar el tiempo por YouTube, cientos de recetas de cocina para probar una y otra vez. El verdadero aislamiento no es nuevo, lo viven todas las personas que esperan horas haciendo cola esperando para cobrar, los que esperan a que sean las 20 para enterarse en el noticiero que pasó en el día, los que no tienen medios ni para saber qué hora es. El aislamiento es tal, para aquellos niños que hoy no pueden entretenerse con una PlayStation, un celular, ni siquiera un televisor, y que la plaza o la pelota en la calle, eran realmente el único divertimento.

Es inevitable que el mundo se ve empujado hacia un cambio. La necesidad de un nuevo orden, ante el colapso de un viejo orden. Algo a tener en cuenta para durante y el post-cuarentena, es si podemos seguir adelante con esas viejas materias pendientes, aún cuando este mega fenómeno social ha acentuado todavía más, las grandes deudas que tenemos como Estado y sociedad, pero principalmente, como pueblo.

Jorge Olmedo Rodríguez 

@cordobaclandestina