Y tu mundo nuevo, ¡Usado!

Por José Emilio Ortega

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Transcurren las primeras semanas de pandemia. La inmovilización es total. La avenida desierta me deposita, finalmente, en los hoy semi vacíos playones de estacionamiento del supermercado. Chequeo el reloj. Confirmo haber respetado los horarios y demás criterios de acceso; el ritual de la resignada fila, los guantes de látex y el barbijo.

Ya en el salón, soy uno de tantos solitarios que deambulan en completo silencio, que solo se quiebra cuando los parlantes escupen el repetido “Señores clientes, el tiempo máximo de permanencia en el local, es de veinte minutos”. De a ratos puedo escuchar mi propia respiración y percibirla, caliente, chocando contra el bozal. Arrastro mi carro prestando atención al monótono crujir de sus ruedas, que se multiplica, in crescendo, cual sinestro coro. Compro nervioso, apurado por llevarme productos cuya entrega se limita a una unidad por persona. Recorro mecánicamente la columna de salida, cuidando de respetar la distancia reglamentaria.

Héroes del asfalto

Ya en el auto, embebo las manos con preciado alcohol que acabo de adquirir. Memoro aquellas distopías cinematográficas del estilo Mad Max (1979) o Blade Runner (1982). La primera transcurre en Australia, caótico país continente en un imaginario año 2021. La segunda, en Los Angeles, proyectada en un apocalíptico 2019.

Blade Runner (1982)

Mad Max (1979)

Enciendo el motor y me voy a la letra de una gran canción. “Recorro lo que queda / luego del gran ruido / en un mundo de muy pocos sonidos” ( “Hoy sólo soy otro sobreviniente”), grabada por Michel Peyronel (Miguel Angel Ciccone Peyronel) en su solista A toda mákina (1984); aunque era material con probable destino de integrar la placa que Riff, banda de la cual Peyronel era baterista, planeaba editar durante aquel año, objetivo no concretado (lo explicaremos). Completan el cuarteto, Norberto Aníbal Napolitano (Pappo, su frontman, líder, primera guitarra y voz), Víctor Beceriartúa (Vitico, bajo, voz) y Héctor Serafine (Boff, guitarra rítmica), Riff vivió durante 1983, un tránsito por el cielo y el infierno.

Su trilogía inicial, compuesta por Ruedas de Metal (1981), Macadam 3…2…1…0 (1981) y Contenidos (1982) elevó al conjunto a mucho más que oficiar de nueva banda de Pappo, como se la conoció en sus inicios (1980).

Un sonido cada vez más cercano al New wave of British heavy metal (NWOBHM) que al blues y el estilo Hendrix de los primeros ’70 -típico de los siete volúmenes que Norberto editó con Pappo’s Blues entre 1971 y 1978-, músicos de perfil no sólo alto, sino propio y una propuesta que cuidaba de la lírica e imagen como no lo había hecho nunca antes el Carpo en ninguno de sus proyectos(editando incluso video clips, pioneros en el continente), consolidó su ascenso.

¿Qué enganchaba de aquel Riff? Su contundente mensaje. La elevada química que como alguna vez comentó Michel “sacó lo mejor -o lo peor- de nosotros”, cuajó notablemente. La intuición del Carpo encuentra en Peyronel y Vitico socios muy especiales, con recorrido. Los tres vivieron en la decadente Europa setentosa que incubó al punk, empapándose de esa tensión. Con diferente suerte, participaron en circuitos musicales franceses, ingleses y españoles; percibieron que la escena rockera porteña de fines de la década, cruzada por el jazz rock, estaba fuera de sintonía por desvaída y pacata.

La propuesta seduce rápido.La revista Pelo lo señala, cubriendo un buen concierto del grupo en Obras, junto a Plus (mediados de 1981), describiendo una banda sonando ajustada, encendiendo al público, mostrando“mucho más de rock pesado que del antiguo rock and roll”.

Ruedas de Metal/Macadam 3 2 1 0 – La Nave del Rock Argento

Los temas de Ruedas de Metal y Macadam 3…2…1…0 muestran esa evolución. Hay una intención de salir de la matriz localista que caracterizó al rock argento en su primera década. El espíritu motoquero -caminos, motores, velocidad, solidaridad-, la insolencia adolescente, los romances furtivos, el color de escenas comic e inciertos episodios futuristas trasuntan la intención de llegar a nuevos públicos, sumando a los tradicionales seguidores del Carpo, jóvenes que ya sabían de los Pistols, Judas Priest, Saxon o AC/DC; pocos recuerdan que Riff partió con un nuevo vocalista (Juan García Haymmes, que duró menos que un show por decisión del público), lo que habla de la búsqueda de Napolitano & Cía.

La placa debut deja señales de esta tormenta de ideas: “Un lugar distinto / tengo que saber / si en verdad existe / o lo imaginé” (“Ruedas de metal”, de Pappo): ¿Quizá un Eldorado? ¿Una fase diferente, en las historias personales o colectivas que necesitábamos dejar atrás?. “Yo me pregunto / qué estoy haciendo aquí / estoy parado / mirando a todos lados, gris (“Necesitamos más acción”, de Pappo y Peyronel -la letra sería suya, según ha dicho en reportajes-), muestra el vacío. “A veces te he mentido y otras veces he sido / Lo que no hubiera querido ser” (“Mucho por hacer”, de Vitico) señala la hipocresía. La diversidad de autores muestra la confluencia.

El disco siguiente, publicado durante el mismo año, fue la confirmación (y superación) en la propuesta de Riff, abrazada de inmediato por la audiencia. “Nadando en esta ciénaga de macadam / no quiero estar tranquilo ni quiero paz” (Macadam 3, 2, 1, 0) es el encendido de la mecha no pacifista que termina en V 8 y su saga (Logos, Horcas, Rata Blanca, Hermética, A.N.I.M.A.L.). “Ahora me voy de viaje conmigo mismo / en realidad no sé muy bien adónde voy / no le daré mucha importancia” (Días buenos y malos), nos lleva a las altas revoluciones de bandas como Los Violadores. “Vuela como el viento, siempre se va / sería aconsejable no llevarla detrás” (La Dama del Lago, primeras postales de las femmes fatales que pervivirán en la iconografía riffera).

“Extrañas bestias zumban al nacer / Con toda la sangre que viene del ayer / Relámpagos violetas no me dejan ver / La ciudad que es sólo lujuria, dinero y placer” (Profanador de tumbas), testimonia la decepción urbana que también se cuela en “No pasa nada en esta ciudad”. Locaciones vaciadas, rajadas por la sequía de vivencias en cuyas hendiduras se incubaban bandas sedientas, como Los Violadores o Sumo. “Nada es nada / Nada es mejor / Nada se torna superior (Debo seguir buscando), diagnóstico fatal, pero alumbrando esperanza.

En febrero de 1982, en un reportaje a la banda publicado por Pelo, se reconocen como “un equipo” y admiten estar planeando un disco en vivo, en el marco de la larga gira nacional para hacer rodar los dos discos, iniciada antes de la Guerra de Malvinas (que los trajo a Córdoba -concierto en Atenas- a poco del desembarco en Puerto Argentino).

Riff vuelve a conmover con otro disco de estudio, Contenidos, ámpliamente difundido. Seguía animándolos la idea de romper el molde doméstico. “Si hay algo que no tiene nada de ‘nacional’ es el rock, es una rebelión constante”, afirmó Peyronel en diversas entrevistas. Completa: “nos vino bien la guerra de las Malvinas” (se refiere a la prohibición de la música en inglés que benefició a los rockeros argentinos). Pero el concepto y el oportunismo, era retroalimentado por cuatro talentos (no hablamos aún de Serafine -el benjamín de la banda-, capaz de soportar desde su rítmica, a una maquinaria cada vez más aceitada) que seguían puliendo su sonido, su estética y, probablemente, granjeándose problemas a corto plazo.

La idea de salir del compartimento que propone la tapa de Contenidos, es una declaración de principios. “Hoy decidimos que ya es hora / de empezar a estar / ya muere de repente la manía de disimular / Queremos seguir distintos, / queremos agitar instintos de insatisfacción” (“Maquinación”, casi un resumen del disco y su coyuntura). Hoy no hago nada, me quedo como estoy, / dejo para mañana lo que puedo hacer hoy. / Sólo un día más que voy a agregar / A todos aquellos que quedaron atrás (“Hoy no hago nada”). Y el clímax de la distopía futurista: “Pantalla del mundo nuevo” (letra y música de Peyronel): “Megáfonos recomiendan / use máscara de gas / Hay oxígeno vencido en esta farsa de la paz”, muy recordado en las redes, por estos días. Será turno de la inolvidable heroína “Susy Cadillac”- “tan sólo quedan manchas de rouge en los cromados”- o del tormentoso “Mal romance” –“te creíste la Mujer Maravilla”-, brillando una vez más, la dupla compositiva Pappo-Michel.

¿El disco que no fue?

Un consagratorio directo, Riff en Acción (1983) captó aquella potencia, contando con el concurso de Danny Peyronel (voz y teclado), hermano del bateristay curtido en importantes bandas como los Heavy Metal Kids y UFO. Pero la insubordinación popular que aprovechaba ciertas ventanas sin hallar contención, complicó decididamente cada concierto, con desmanes. La policía parecía haber elegido a los Riff, además – luego ocurrió con otras bandas-, como blanco para reprimir, echando nafta al fuego. Muchas presentaciones terminaron con graves disturbios.

Ante la situación, llegado el gobierno de Alfonsín a partir del 10 de diciembre, Riff intentó una apuesta al cambio. “Terminamos el año sin cadenas” fue la consigna para su show en Ferro el día 17, con Los Violadores como teloneros. No se logró: fue un desastre. Recurrimos otra vez a la Biblia del Rock para recuperar los acontecimientos:

“Todo estaba dado para que fuera una fiesta. Así lo había imaginado Riff y así debió haber sido (…) pero no pudo ser. Aquellos para los cuales Riff había preparado el concierto se encargaron de arruinarlo (…) Pappo lo dijo claramente: ‘Esta es la última vez que tocamos’. Y es una pena que un grupo de los quilates de Riff -por lejos la mejor banda de rock nacional- tenga que pensar en retirarse de la escena porque su público se lo obliga”.

Paradójicamente, cuando los mercados internacionales parecían abrirse, por el interés que entre otros mostraba, desde Madrid, el Mariscal Romero (mánager de los también ascendientes Barón Rojo, que arrasaban Europa con su Volumen Brutal) y el oficio que aportaba Danny (que cantaba muy bien, y lo podía hacer sin dificultad en idioma inglés), contratar al grupo en Argentina era un acto de arrojo para cualquier empresario. Para la banda y los fans, encontrarse suponía otro tanto.

Se sucedieron pocos conciertos en espacios pequeños. El verano los lleva a la Costa bonaerense, en un clima interno decreciente deterioro potenciado por tensiones entre los Peyronel (por una parte) y el binomio Pappo-Vitico por la otra. Aunque había canciones en el carretel como para mantener la estrella artística.

En los shows de Mar del Plata (teatro Diagonal), recuerda para nosotros el memorioso ingeniero Pablo Martín Metralla Maldonado (que al comprar la entrada casi se infarta por cruzarse en el local que las expendía a Michel y Vitico), la banda sonó bien (ya sin Danny) y estrenando gemas como el mencionado “Sobreviviente” (de autoría Pappo-Peyronel) y “A varios kilómetros de aquí” (de la misma dupla), registrado por el Carpo en Pappo en concierto (1984).

Si nos atenemos al material grabado a los pocos meses por Michel, junto a Gustavo Fossá (Stuka, en guitarras), Danny Peyronel en teclados y Alec Oucinde en bajo), encontramos más composiciones junto a Napolitano (Entrega-T), entre varios que podrían haber sido repertorio de Riff: “A toda máquina yo solo quiero andar andar”, “En el oeste”, “No quiero parar”, “Amor violento”.

Asimismo, en el concierto grabado por Pappo en el Estadio Obras (se apoyó en Boxer, el grupo de Boff), sonaron entre las novedades (se grabaron temas de todas las épocas y bandas de Napolitano) otra página firmada por guitarrista y baterista, “Esto no conduce a ningún lugar”, y otra composición del Carpo: “Triple seis”.

Mencionamos que en la fugaz incorporación de Pappo a los Patrulha do Espaco (años 1984 a 1985), Norberto aportó a la banda de su compinche Rolando Castelo Jr. (fueron socios en Aeroblus junto a Alejandro Medina -1977-), dos tremendos temas grabados enPatrulha ‘85: “Olho animal” y “Deus Devorador”, reversionados en la placa regreso del cuarteto liderado por el Carpo: Riff VII (1985), con cambios de formación. Un joven y melenudo Juan Antonio Ferreira (JAF) en segunda guitarra y voz sustituyó a Boff, embarcado en su proyecto Boxer. El legendario Oscar Moro (Los Gatos, La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán) se sentó tras los tambores, mientras los Peyronel recorrían Europa y los Estados Unidos con Tarzen, formada en España sobre la base de la agrupación Banzai.El nuevo Riff mantenía en el bajo al socio fundador Vitico, que había publicado Ha llegado la hora (1985) un disco más cercano al R & M (apoyado por Los Turistas:Miguel Vilanova -Botafogo-, Julio Candia, Luis Mllán y Walter Ojeda).

En suma: Los miembros del Riff “original” -en gran momento de sus carreras- producen, entre 1984 y 1985, tres discos solistas y tres en incursiones grupales (Patrulha, Tarzen y Riff VII). Boxer recién grabó en 1986.

Si hacemos historia contrafáctica y pensamos en un álbum grabado durante 1984 que reuniese al menos a un grupo de canciones publicadas en los referidos discos en solitario, y algunas que pudieron colarse en VII (esta última una buena propuesta que por caso brilló en el Chateau Rock ’86, aunque no fue mucho más allá en el tiempo), entonces claramente tenemos al disco que no fue: ni el de Riff que nunca se grabó, ni aún el de Michel que fue publicado pero al partir su autor a España nunca tuvo giras de presentación y fue prontamente descatalogado.

Una canción de un disco que no fue, como banda de sonido de un tiempo que es: “hoy solo soy otro sobreviviente / y corro con una ventaja / sobre el presente” musito, mientras vuelvo hacia la nada. Definitivamente, aquellas distopias encendieron las alarmas y oficiaron de profecías. Finalmente, nos consumimos al futuro (como advertía la histórica “Pantalla del mundo nuevo”). El planeta se agota en su presente: el siglo 21, es una pieza de museo.

Aferrarse a las compañías de siempre, valga la paradoja, quizá nos ayude a encontrar el pasadizo que nos rescate de este ominoso laberinto.

(Continuará)

Fuentes:

Revista Pelo – Ejemplares varios. Buenos Aires: Década (luego Magendra)
Blanco O. y Scaricaciottoli, E. (2014). Las letras de rock en Argentina. De la caída de la dictadura a la crisis de la democracia. 1983-2002. Buenos Aires: Colihue.
Cibeira, J. (2014). La biblia del rock. Historia de la Revista Pelo. Buenos Aires: Ediciones B.
Marchi, S. (2011) Pappo. El hombre suburbano. Buenos Aires: Planeta. 

Norberto “Pappo” Napolitano x Michel Peyronel y José Bellas. Ciclo Influencia / ¿Quienes influyeron en los que nos influyen? / 29 de octubre de 2013. Buenos Aires: Biblioteca Nacional https://www.bn.gov.ar/micrositios/multimedia/ciclos/norberto-pappo-napolitano-x-michel-peyronel-y-jose-bellas

Sonaglioni, M. (20Reportaje exclusivo con Danny Peyronel en Londres: UFO, HM Kids, Riff y Pappo durmiento en un armario.https://sonaglioni.wordpress.com/2017/02/20/reportaje-exclusivo-con-danny-peyronel-en-londres-ufo-hm-kids-riff-y-pappo-durmiendo-en-un-armario/

José Emilio Ortega

(Foto principal: MariskalRock.com)