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A pesar de la retórica habitual de algunos políticos y periodistas, el desempleo no es un problema individual. Se suele decir despectivamente que “el que no quiere trabajar es porque no quiere”. Eso es una pavada. El desempleo es el resultado de un sistema económico que en su conjunto no genera la cantidad empleos necesarios para todos. Y nos afecta a todos, no sólo a los desempleados.

El desempleo en números

Antes de la pandemia del COVID-19, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya preveía que para el año 2020 la cifra mundial de desempleados aumentaría al 5,4 %. Pero el informe no sólo alerta sobre la subida del desempleo sino también de otros fenómenos como el subempleo, es decir, personas que trabajan menos horas de las que desean y de personas que han dejado de buscar trabajo decepcionadas por no encontrarlo. Todo ello suma cerca de 480 millones de personas con problemas de empleo, esto es, un 13 % de la fuerza laboral global.

El informe llamado “Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2019” – que identifica los datos para nuestra región – indica que la situación laboral en el continente es cada vez más compleja. La tasa promedio de desocupación en 2019 subió en 9 de los 14 países. Y en un escenario de derrumbe económico, como el previsto para 2020, la tasa de desocupación volverá a aumentar sin lugar a dudas.

La situación es aún peor para los jóvenes y las mujeres. Los jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años experimentan una tasa de desempleo más alta que el resto de la población. 25% de los jóvenes del mundo se encuentran sin trabajo y fuera del sistema educativo. Ese es el estimado que hace la revista The Economist y que confirma el Director de la OIT al señalar que 267 millones de jóvenes en todo el mundo no trabajan ni estudian. Es sin dudas uno de los mayores dramas sociales de nuestros tiempos.

Las causas del desempleo

¿Cuáles son las causas del desempleo? No hay una sino varias. La desocupación es un fenómeno complejo y como tal multicausal. Existen factores demográficos (como el aumento de la población), factores estacionales, factores tecnológicos (como la robotización), factores vinculados a la caída del consumo y factores referidos a las crisis económicas de otros países. Por ejemplo la crisis mexicana de 1995 impactó en la mayoría de los países de América Latina, lo mismo que la crisis brasilera del año 1999 o la crisis argentina de finales del año 2001. Pero también influye decididamente en el desempleo el modelo económico del país o, como le gusta decir a los economistas, la matriz de acumulación del capital.

John Maynards Keynes, posiblemente el mayor economista del siglo XX, demostró que es la demanda y el consumo lo que mueve al empleo. Este economista pudo comprobar que el sistema capitalista no tiende por si solo al pleno empleo ni al equilibrio de los factores productivos. Si el Estado no interviene con políticas públicas habrá altos niveles de desempleo, según Keynes.

La teoría de Keynes en el mundo

La teoría de Keynes permitió que luego de la Segunda Guerra Mundial se lograse una gran estabilidad económica y crecimiento con pleno empleo en los países donde el Estado participó junto con el mercado para lograr equilibrar la oferta y la demanda. Estamos hablando de los países capitalistas como Estados Unidos, Francia, Reino Unido, etc.

Por el contrario los ciclos de desempleo duraderos comenzaron a partir de 1980 cuando se recurrió nuevamente a las teorías del libre mercado. Lo mismo ocurrió en buena parte de nuestro continente, donde a partir de 1990 el llamado Consenso de Washington reintrodujo la idea de que había que eliminar todas las regulaciones laborales y toda intervención del Estado en la economía. El final de la historia es más o menos conocido por todos. La mayoría de los países experimentaron, a comienzos del siglo XXI, crisis sociales inéditas porque la desocupación y la pobreza llegaron a niveles insostenibles.

Existe mucha evidencia sobre el papel beneficioso que puede tener la inyección de recursos económicos por parte del Estado para la mitigar, e incluso en revertir, las crisis económicas y de empleo. La exitosa experiencia de Portugal con la recuperación económica tras su crisis demuestra que existe una alternativa a la austeridad y a las políticas de libre mercado.

La pregunta que nos tenemos que hacer todos los días es si estamos construyendo una economía que nos permita vivir a todos mejor. Generar empleo y redistribuir las riquezas son dos de las funciones más importantes de cualquier economía nacional. Es una mentira que el mercado se regule sólo y que el Estado está de más. Es una mentira que la gente no trabaja porque no quiere. Es la realidad y los estremecedores números de desocupación los que lo demuestran. Y lo que también es una verdad es que no hay posibilidad de desarrollo y crecimiento con equidad si millones no consiguen un trabajo digno y bien remunerado.

Lisandro Lícari / Abogado, periodista, concejal de Cosquín.

El informe completo en el video que sigue (fueradeperfil.com – Parte 3)

¿Quienes hacen Fuera de Perfil?
Conducción y guión: Lisandro Licari – @lisandrolicari
Dirección y postproducción: Eduardo Leyrado – @eduleyrado
Cámara y luces: Ana Pirsic
Sonido directo: Julian Luna
Música original: Emmanuel Lover
Diseño de sonido: Alvaro Artero
Diseño gráfico: Francisco Liagre
Producción general: Carla Briasco – @carlabriasco