Una historia familiar de los noventa

Por Manuel Sánchez Adam

Buscar Por

l

La película “Azul el mar” retrata a una familia que, a mediados de los noventa, decide pasar unos días en Mar del Plata junto a sus cuatro hijos- dos de ellos adolescentes-. En ella, se trabaja sobre dos realidades antagónicas, en las cuales la realidad y la fantasía se entremezclan.

Es que en medio de unas clásicas vacaciones veraniegas, la tensión en la pareja conformada por Lola (Umbra Colombo) y Ricardo (Beto Bernuez) se irá acrecentando. Atrapada en un sentimiento contradictorio que se balancea entre una rutina sin sorpresas y el sostenimiento de un proyecto de vida, Lola intenta mantener la imagen de una madre presente y protectora. En más de una ocasión, observa a sus hijos y a su marido, acción que ocurre de manera literal- por ejemplo, cuando captura con su cámara fotográfica aquellos momentos en el mar donde juegan y todo pareciese encarrilarse, aunque, en la mayoría de las veces, manteniendo cierta distancia con su familia. O también, cuando acompaña a una de sus hijas a que vomite, pero en medio del camino desaparece sin dejar rastro-.

Lola, a veces, sonríe e intenta convencerse de aquel viaje. Sin embargo, esta sensación se torna confusa cuando se encuentra con Ricardo en la habitación, los dos solos. Allí, cuando sus hijos duermen y los atraviesa el silencio, ambos deciden darse la espalda y apagan los veladores, sin otra intención más que se termine el día.

La ópera prima, dirigida por Sabrina Moreno, utiliza como aliados al mar y al cielo. Ambos, con sus dinámicas cambiantes e imprevisibles, reflejan el interior de Lola, quien cansada de los mandatos sociales de lo que significa ser una madre “ideal”, intenta abstraerse de su realidad. Sentimientos, por su parte, que varían de escena en escena, ya que el punto de quiebre de una decisión inminente se encuentra a la orilla, a punto de eclosionar la estructura familiar.

En este marco de misterio, se visualiza una época, de apariencia ideal y progreso socioeconómico, que pronto tendrá sus consecuencias políticas y familiares.
La trama dialoga, entonces, entre el ruido del agua y las olas. Al mismo tiempo, el sol radiante y las nubes oscuras se articulan en un vaivén incesante.

El filme cordobés -disponible en forma gratuita durante esta semana en la plataforma online Cine.ar Play- recurre a efectos que agudizan los sentidos del espectador, manteniendo la tensión sobre un futuro devenir que se sostendrá en el tiempo.

Manuel Sánchez Adam

Periodista y crítico cultural