La era del Autotune

Una herramienta musical que llegó a imponerse y ser uno de los símbolos estéticos más fuertes del Siglo XXI

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La última década del milenio, los 90, fue la culminación del siglo que ,quizás, más veces se ha revolucionado en cuanto a corrientes estéticas, musicales, en fín, de arte.

En el umbral de un nuevo mundo abrumado por las nuevas tecnologías, el Pop redefine sus bases y trae consigo una herramienta elemental que marcó una nueva era hasta el presente: el autotune.

Una de las primeras veces que fue presenciado este recurso propio de la ingeniería de sonido, fue en el videoclip de la canción Believe (1998); allí la cantante Cher desconcertó a todo el mundo de la industria musical, ya que su voz tenía un efecto robótico volviendo furor al single y posicionándolo entre lo más escuchado.

Si bien los productores de Warner bros. y Wea quisieron encubrir este az bajo la manga diciendo que lo habían masterizado con un vocoder (codificador o sintetizador de voz), no pasó mucho tiempo hasta que se develó el secreto: colocando el autotune en el primer nivel, se lograba, además de corregir imperfecciones de la voz y/o desafinaciones, un timbre robótico entrecortado que generó una ruptura musical, una resignificación del cánon, convirtiéndose rápidamente en tendencia en el mundo del Pop, el reggaeton, el rap y hasta géneros como el rock o la electrónica.

Believe (1998). Cher

Este es el caso de Daft Punk, uno de los mayores exponentes musicales de la nueva generación, son de los artistas que más reúne en la misma formación, un tecno, a veces house, e incluso progressive, con la impronta de la robotización de las voces que le da a los franceses una presencia sonora (y visual) únicas. Esta fue una variante del movimiento Pop, el synthpop, que surgió en Francia, inaugurado por este dúo de robots que visten de gala, rápidamente se volvieron tendencia en todo el mundo. La receta incluía Funk, Indie, variantes de la música electrónica, Pop, y el condimento perfecto que unía todo ese pastiche: el autotune.

Los Duft Punk no solo se vestían como robots, sino que también cantaban como robots. Durante las primeras dos décadas de este corriente siglo, han tocado junto a cantantes célebres como Pharrell Williams, Julian Casablanca, Paul Williams, entre otros. Todos ellos utilizaron el autotune en grado uno, tal como lo hace el dúo francés, manteniendo el mismo denominador común.

Dos mundos completamente distintos de la música, que hicieron notar el autotune de forma intencional. Hace años se venía utilizando, pero de forma implícita, “enmascarando” pifiadas de la voz, desafinadas, saturación, etc.

Un artista, de voz bendecida por alguna deidad, que ha utilizado al autotune como marca registrada, es T-Pain. Para los que lo hemos escuchado, el norteamericano no tiene ninguna “necesidad” de corregir su voz, pero utiliza el recurso de robotizar la voz, para generar una imagen auditiva inconfundible.

Otro género que ha hecho carne y uña con el autotune, es el Trap, que desde sus inicios los artistas han incluido este recurso musical en sus beats, con la impronta de la voz robotizada, marcando un área bastante específica dentro del mundo del Hip-Hop, si bien algunos cantantes todavía siguen optando por la voz en canal limpio, y junto a bases más noventosas, apuestan a la parte más “old school”.

Jorge Olmedo Rodríguez

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