Las mujeres reescribieron la historia con su voto

El 11 de noviembre de 1951, el 90 % de las empadronadas salió a sufragar por primera vez ¿Cómo fue el camino antes de la sanción de la ley en 1947?

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El 11 de noviembre de 1951 no fue una elección más en nuestro país. Su carácter distintivo no lo tuvo por haber sido la votación que consagró a Juan Domingo Perón como presidente para un segundo periodo, sino porque fue ese el día en el que las mujeres de la República Argentina pudieron ejercer su derecho al voto por primera vez en la historia. El voto, de esta manera, empezó a ser verdaderamente universal.

Más de 3.500.000 de mujeres votaron en el país por primera vez, de acuerdo a las cifras que difundió el Instituto de Estudios de Género y Mujeres (Idegem) de la UNCUYO. De 8.623.646 empadronados, 4.225.467 eran mujeres y votó el 90,32 %, cifra que demuestra lo que se había esperado por este derecho.

Una ley peleada por décadas

El instrumento legal que lo hizo posible se sancionó en 1947, y es más conocida como la Ley Evita. Pero, como fue regla general en todos los países que reconocieron institucionalmente el voto de las mujeres, la lucha fue del movimiento feminista y tuvo pioneras más allá de la recordada militante y dirigente del peronismo.

Algunos nombres que destacan son los de Alicia Moreau, Sara Justo, Julieta Lanteri y Elvira Rawson de Dellepiane, reconocidas feministas que crearon 40 años antes, en 1907, el Comité Pro-Sufragio Femenino. En las décadas siguientes, muchos proyectos se presentaron, pero casi ninguno fue tratado por los legisladores. Solo en 1932 uno de ellos logró obtener sanción inicial en la Cámara de Diputados.

Ya en 1945, Perón creó la Comisión Pro-Sufragio Femenino en la Secretaría de Trabajo y Previsión. De cara a la campaña presidencial de 1946, el peronismo incluyó en sus plataformas de gobierno el voto femenino.

Eva Perón, una figura política sin cargos públicos pero que simbólicamente tenía tanta importancia como su esposo, desplegó una campaña en medios y a través de actos para hacer que el proyecto de ley se presentara.

En la Cámara de Senadores se logró avanzar sin grandes inconvenientes. En la Cámara Baja el debate fue más arduo, pero finalmente el 9 de septiembre la ley fue aprobada, con la presencia de Evita en uno de los palcos del recinto.

El 23 de septiembre, frente a una multitud, Eva decía: “Mujeres de mi patria: recibo en este instante de manos del Gobierno de la Nación la ley que consagra nuestros derechos cívicos.” Y remarcaba que se trataba de una “victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro despertar nacional”.

En septiembre de 1947 se aprobó la Ley N°13.010 de sufragio femenino. Sin embargo, le antecede a esa fecha el caso de la ya nombrada Lanteri, quien además de ser una de las precursoras de la lucha por los derechos de las mujeres en el país, pudo votar en 1911 en las elecciones de concejales para la entonces Municipalidad de Buenos Aires, transformándose en la primera mujer de Latinoamérica en hacerlo.

En la crónica que escribió para su sitio de divulgación de la historia, Felipe Pigna plantea que “lejos de alegrarse, las dirigentes opositoras de todo el arco político desde la izquierda a la derecha, que venían luchando por lograr el voto femenino y la total integración de la mujer a la política, sintieron que Evita les arrebataba una reivindicación histórica y una anhelada conquista”.

Y en su facebook, Pigna hizo un repaso del trayecto del voto femenino: “El 11 de noviembre de 1951 las mujeres argentinas votaron por primera vez. El voto de la mujer era un reclamo histórico de los movimientos feministas, que exigían la igualdad de derechos, deberes y oportunidades entre las mujeres y los hombres. Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Uruguay y Rusia, entre muchos otros países, lo habían aprobado a fines de la Primera Guerra Mundial. En la Argentina, con excepción de la breve experiencia sanjuanina de 1927 y los simulacros de votación de las mujeres socialistas, se seguía demorando, aunque desde hacía algunos años tenía un consenso mayoritario en el país”.

Finalmente, el 23 de septiembre de 1947, la ley fue promulgada y en un acto convocado por la CGT, Juan Domingo Perón le entregó a Evita el decreto con la histórica ley que establecía que “las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos…”.

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