El progressive en los 90

La herencia del trance alemán que abrió una nueva puerta para fusionarse con varios géneros musicales y plásticos, para ser luego reconceptualizados a lo largo de toda América.

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Existe una raigambre de críticos, que consideran a la década de los noventa, donde se desarrolló la última vanguardia estética. Podemos verlo en todas las aristas en las que se desglosa el arte, algo que en cierta medida parece inabarcable, pero se lo puede describir desde producciones específicas. La música es la ruta por la que viviremos la experiencia del progressive a lo largo de toda América.

Antes que nada, hay que distinguir el progressive de la música progresiva, su antecesora. Esta última vivió su auge algunas décadas atrás, en un maridaje de géneros musicales muy interesante, junto al Rock progresivo con por ejemplo Pink Floyd o Emerson Lake & Palmer, Pop progresivo de los Beatles, trabajado en las canciones del álbum Sargent Peppers Lonely Hearts Club Band. Así sucesivamente, en otras aristas musicales.

Me detengo en Gustavo Cerati, que desde argentina, era atravesado por las dos vertientes de la experiencia progresiva. Su primer disco solista “Amor amarillo” en 1993, es una obra que vive esas dos caras de lo progresivo, del progressive, y también de la música progresiva que antes mencionabamos. Ya lo percibimos apenas comienza el album, con “amor amarillo” canción homónima, donde una guitarra muy distorcionada hace un arpegio que da calor, en la pastilla más aguda de la guitarra eléctrica, un coro quejoso de Gustavo, un viaje lisérgico.

“Pulsar” es la cuarta canción del disco, en la cual se evidencia perfectamente la presencia del progressive, la otra cara de la herencia del trance; el nombre hace justicia a la estética musical, ya que es eso mismo: un continum de sonidos que delicadamente llevan a otros, dando una sensación a que los sonidos se fragmentan en cada nota y en cada efecto, donde los balances de volumen y de ritmos son siempre constantes, siempre cíclicos.

Ese trance es la sensación que uno siente como oyente al escuchar este tema, un trance quizás, farmacológico, el mismo que interpreta por ejemplo Damian Hirst (artista plástico inglés) en E.M.I, una obra que emula a un cuadro rectangular, que además simula un estante en donde hay todo tipo de medicamentos, elementos de botiquín, y hasta tinturas. Se percibe en la época este efecto de placebo que producía el arte, una continuidad absoluta inevitable que el humano no podía parar. Estéticamente los noventa, respondía principalmente a esa necesidad y proyección del placebo, el continum, los fármacos.

En 1996, el mismo Cerati, junto a los chilenos Andrés Bucci, Guillermo Ugarte y Christian Powditch, crearon “Plan V”, banda de electrónica que contó con dos discos de estudio “Plan V” en 1996, y “Plan V Black Dog” en 1998. Precisamente acá se siente explícitamente el progressive, donde te sumergen en un mambo mental muy propio de la época, solo que en estas producciones la presencia de la música electrónica es la protagonista.

Algo parecido conformaría Cerati en “Colores Santos”(1992) disco producido y creado por Él junto a Daniel Melero. Donde “Vuelta por el universo”, “Colores Santos”, “Marea de Vénus”, “Quatro”. Todos temas que nos describen un claro paisaje musical con una gran influencia del progressive también.

En un plano internacional, uno de los que mejor izó la bandera del progressive fue Moby, músico norteamericano. Desde la electrónica (también desde el techno), el breakbeat con sus diversos juegos de patrones, el ambient, que también a fin de siglo consiguió marcar su estilo tan característico, con los sintetizadores como herramienta principal, y las piezas más duraderas con el objetivo de ambientar; una vez más la influencia del trance alemán transfigurado en nuevas tendencias musicales, estéticas, imperantes en la última década del siglo XX. El disco que más reúne quizás todos estos elementos, es el álbum “Play” lanzado en 1999. Por su parte en argentina, en el mismo año Cerati, publicaba “Bocanada”, trabajo que también seguiría esta propuesta estética que venimos desmenuzando.

En “Porcelain” (porcelana), es el tercer tema del disco. El videoclip de este tema, es una seguidilla de un ojo parpadeante, con un primer plano de la cara de Moby, en una sucesión constante y balanceada que dura todo el tema. El ambient en lo musical, y aquella seguidilla de primerísimo primer plano del ojo y primer plano de la cara, en una composición perfecta que da a trance, uno de los rasgos más identificativo del progressive.

El progre electrónico está presente como decíamos al principio, en el Pop progressive, el que adheriría Daft Punk, el consagrado dúo francés, a final de los noventa, y en los primeros años de los 2000.

El progressive, la herencia del trance alemán que definiría una subgénero amalgamable a diversos géneros y estilos, hasta llegar a ser una parte esencial de la experiencia estética de la última vanguardia, los años noventa.

Gustavo Cerati “Pulsar” (Amor Amarillo)

Jorge Olmedo Rodríguez

@cordobaclandestina

@juchoolmedo