Pensar y sentir la pandemia

La Facultad de Ciencias Sociales lanza una nueva edición de Cuadernos de Coyuntura, donde aborda los efectos de la pandemia en los y las jóvenes y reflexiona sobre las transformaciones en la vida institucional de esa unidad académica de la UNC.

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La decana de Sociales, María Inés Peralta, resaltó el contexto que impulsó la edición actual de Cuadernos de Coyuntura: “La pandemia fue un quiebre, una ruptura, una disrupción que nos cruzó institucionalmente. Tuvimos que recrear y recrearnos en todas las dimensiones de la vida de la Facultad. Para sostener nuestra misión y proyecto institucional y para sostenernos en el trabajo, en el cuidado, en la contención, en la reorganización imprescindible para que la Facultad de Sociales siguiera construyéndose con la marca de identidad que queremos: atenta y comprometida con nuestra sociedad, nuestro pueblo, nuestra realidad y sus coyunturas”.

María Liliana Córdoba (Secretaria de Investigaciones)

Decana de Ciencias Sociales, María Inés Peralta

Por su parte, María Liliana Córdoba (Secretaria de Investigaciones) señaló que “el efecto de la pandemia COVID-19 afectó a los y las jóvenes de modo sistemático, profundo y desproporcionado. La clasificación epidemiológica ubica a las juventudes por fuera de los “grupos de riesgo”. Sin embargo, es evidente la afectación profunda de sus vidas por esta situación a lo cual se suma, y no como dato aislado o menor, la ausencia de sus voces en un espacio público hegemonizado por miradas adultocéntricas”.

Sobre las características principales de la publicación, Córdoba explicó que “en este número 5 de Cuadernos de Coyuntura quisimos recuperar y compartir, por eso están las voces de jóvenes de nuestra comunidad que nos contaron, en primera persona, su experiencia de vida en pandemia. Las encontrarán organizadas en cuatro seccciones, y escritas en formatos variados, que privilegian la expresión por sobre cualquier otro criterio”.

Experiencias juveniles en contexto de aislamiento 

En el primer artículo de este 5to Cuaderno de Coyuntura, Patricia Acevedo (Secretaria Académica) resume indicando que “las disposiciones de la vida cotidiana en momentos de emergencia social y sanitaria como las que atravesamos a nivel mundial demandan encontrar formas y modalidades para que permitan recuperar vivencias y generar procesos de reflexión, diálogo y visibilización. Estas crónicas forman parte de un proceso de rediseño del Proyecto de Investigación – Consolidar: Jóvenes, educación, trabajo y participación. Estrategias y circuitos de acceso que los jóvenes de sectores populares despliegan en contextos y tiempos de restricciones”.  Y continúa:

“En el rediseño, y atendiendo al contexto de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (Aspo), tomamos encuestas que fueron respondidas por casi 600 jóvenes cordobeses y produjimos un conjunto de crónicas en relación a cómo vivían la cuarentena jóvenes cordobeses. Todo ello supuso un intenso trabajo de producción y prueba de instrumentos, recolección y análisis de la información.

“Dados los objetivos, intereses y la trayectoria del equipo, nos interesa recuperar las particularidades de la vida cotidiana de les jóvenes en este contexto, por lo que nos propusimos hacer el ejercicio de registrar y sistematizar sus prácticas, vivencias y emociones, y pensar producciones, algunas elaboradas por los miembros estudiantes del equipo. Les invitamos a producir crónicas, reconociendo en este tipo de trabajos un modo de escritura que permite relatar acontecimientos significativos, lo que para Reguillo (2003) son “de relatos que aspiran a consignar la vida en la contradictoria complejidad de su simpleza”.

“Entre las narrativas y las crónicas: modos de visibilizar lo invisible, desocultar lo oculto.
El contexto nos posiciona frente a un importante desafío: poder visibilizar, dar voz y presencia a vivencias de jóvenes, es decir, emociones, ansiedades, miedos, alegrías, ideas, apuestas, estrategias, en el marco de diversos aspectos que restringen y/o posibilitan el acceso a derechos. La particularidad radica en que los acontecimientos de jóvenes a referenciar están doblemente atravesados: por un lado, las disposiciones sociales, politicas,  culturales, económicas propias en lo generacional, y por otro, las vivencias – y agudización – de esas disposiciones en el marco de la pandemia y medidas de aislamiento social de emergencia.

“La lectura de los medios nos advierten sobre la necesidad de proponer nuevas miradas y poder describir imágenes de un momento histórico/social particular. Nos proponemos hacerlo bajo la decisión político/académica de visibilizar a sectores invisibilizados, contando otras formas de ver a les sujetes. Dar cuenta de los procesos socio-históricos con perspectiva juvenil, de género y de derechos, generando insumos de fácil llegada con el objetivo que se dispongan en disparadores de debate y puedan iluminar cómo es vivir el ser joven hoy ha sido y es una apuesta.

“Desde este ángulo, las crónicas se presentan como un dispositivo que nos permite, al decir de Reguillo, graficar el “permanente tránsito de historias y de memorias, que siendo mapas individuales configuran un mapa colectivo”, enfocando la atención, a través de la narración, en cuestiones de lo cotidiano que muchas veces no son contadas.

“Las crónicas son narrativas nuestras, y son también un modo de organizar y comunicar las narrativas de les jóvenes. Elles “se narran” cuando responden una entrevista, cuando cuentan algo, suben fotos, mandan Whatsaap.

“En este apartado se encontrarán con un conjunto de crónicas producidas por noveles investigadores, acompañados por docentes miembros del equipo. Durante la cuarentena, cada une de nosotres, a modo de artesane y aprendiz, fuimos trabajando las crónicas, indicando, preguntando, alentando a la escritura. Generamos encuentros con les estudiantes para proponer criterios, realizando devoluciones colectivas e individuales”.