Lecciones del terremoto de Turquía

¿Cómo se miden? ¿Pueden anticiparse? ¿Qué hacer para reducir la vulnerabilidad? ¿Cómo trabajan los Estados para regular (construcción, zonificación)?

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El 6 de febrero, varios miramos el mapa para saber en qué parte del mundo la naturaleza había provocado un terremoto. Los medios de comunicación iban acercando alguno que otro informe en medio de noticias locales que acaparaban la atención.

En Turquía, mientras la gente dormía, ocurrió un terremoto cuya energía destructora de 7,8 Mw en la escala de magnitud de momento, Se hizo sentir principalmente en territorio turco y sirio. Nueve horas más tarde y relativamente cerca del primero, se registró un segundo movimiento, de 7,7 Mw. El terremoto tuvo miles de réplicas, y se registraron movimientos inclusive el 25 de febrero.[1]

Viviendo en una provincia en la que no tenemos entre nuestros aprendizajes habituales esto de estar preparados para un terremoto, nuestra memoria trae las clases del colegio donde aprendimos que los lugares de mayor riesgo de terremoto son los que están más cerca de la Cordillera y en general están al borde del Océano Pacifico (por eso se llama cinturón de fuego del Pacífico).[2]

Nos acordamos de las noticias de México, Perú y el  terremoto que dejó el peor saldo de vidas humanas hasta hoy: Haití en el 2010, con más de 300 mil muertos y daños que tienen, todavía, a cientos de miles de personas viviendo en situaciones totalmente precarias.

 ¿Por qué Turquía?

El primer terremoto del 6 de febrero ha tenido su epicentro en la zona de contacto de dos placas tectónicas, a una profundidad menor de 20 kilómetros, una región considerada como una de las zonas sísmicas más activas del mundo.[3]

Por ello, hay un historial de sismos en el mismo espacio. Aparecen ejemplos sin necesidad de remontarse demasiado lejos en el tiempo: en el año 1999 tuvo lugar otro terremoto de magnitud 7,4 Mw que causó 17 mil víctimas. En 2011, otros dos acabaron con la vida de más de 700 personas. En 2020, otro que causó 26 muertos y 800 heridos.

Edificios más resistentes

Turquía ha ido implementando medidas para mejorar su preparación y respuesta ante terremotos en los últimos años, incluyendo la construcción de edificios resistentes. Sin embargo, no todo el parque inmobiliario se puede llegar a actualizar y la falta de inspecciones permite que algunos constructores ignoren las normativas.

La Justicia turca dictó más de 110 órdenes de detención por construir con negligencia, tras el derrumbe de miles de edificios.[4] En la primera semana de ocurrido el desastre,  el Ministerio de Justicia señaló que era crucial reunir pruebas e imponer medidas cautelares a los sospechosos para evitar que se vayan del país luego del derrumbe de edificios que no resistieron.

La policía detuvo en un aeropuerto de Estambul a un constructor turco de un exclusivo edificio residencial que se derrumbó completamente en la provincia de Hatay. El caso es el de uno de los edificios más exclusivos de Antioquia -capital de Hatay-, construido en 2013 y en cuyos anuncios se aseguraba que se había levantado siguiendo los criterios más estrictos de calidad y seguridad.

Llegan noticias de que también, en otra investigación, los fiscales han ordenado detener a 33 personas por negligencia al eliminar pilares para ganar espacio en viviendas, lo que afectó a su resistencia estructural.

Estas detenciones son los primeros pasos del Estado para depurar responsabilidades en un momento en el que se pone en tela de juicio la calidad de las viviendas, algo que no pocos atribuyen a la corrupción y a los escasos controles.

Aunque Turquía cuenta con una normativa sobre resistencia sísmica en la construcción, la mira está puesta sobre si se ha aplicado incluso en las viviendas más recientes, ya que deberían haber soportado mejor los temblores.

¿Qué pasaría si se comprueba que se habían aplicado varias amnistías a los edificios que habían incumplido la normativa -incluida la relacionada con resistencia sísmica- y legalizado su situación a cambio de una simple multa económica?

Pérdida de vidas

Mientras tanto, se siguen contando muertos… Más de 50 mil  -los desaparecidos no cuentan como fallecidos-. Al mismo tiempo que buscamos en el mapa dónde está Turquía, tomamos conciencia de que el frío pega muy fuerte en esta época (Turquía ofrece al turista maravillosas pistas de esquí, por ejemplo). Y eso complica aún más la situación de las personas que quedaron en la calle.

La destrucción de las rutas ha hecho difícil la llegada de rescatistas; y hace aún difícil la llegada de ayuda “humanitaria”, comida, medicamentos, equipamiento médico, personas capacitadas para ayudar en un desastre casi sin precedentes. La ayuda técnica también debe llegar para que, eficaz y eficientemente, se procure remediar el lugar, encontrar a los desaparecidos, controlar los focos infecciosos y sanear el ambiente. Haití todavía no lo logró, a trece años del peor terremoto. Hay una estrecha relación entre pobreza y vulnerabilidad. La amenaza de un fenómeno físico no determina la magnitud de la catástrofe, sino la exposición de los grupos sociales. El incumplimiento de normas, por negligencia o negocios, también aumenta la vulnerabilidad.

Y qué pasa en Córdoba

Un 90% de los terremotos ocurre donde están las fallas (lugares donde es más propenso que las tensiones de movimientos de las placas tectónicas deriven en terremotos), pero hay un 10% que ocurre en otros lugares. Nuestra provincia es muy extensa, la probabilidad de que ocurra un terremoto no es la misma en todas partes.

A medida que el lugar en el que se vive tiene más probabilidad de movimientos sísmicos, la gente necesita más claridad acerca de cómo debe moverse y cuidarse. Se enseña en la escuela, en la casa, en el trabajo. Y a medida que el lugar tiene mayor probabilidad de terremotos, las normas de construcción son más estrictas. Estas abarcan desde criterios para el lugar de la edificación, cimientos, materiales utilizados, estructuras, sistemas de control de gas ante derrumbes, etc.

Por esa razón, siempre que se piense en edificar, hay un primer paso que es consultar en las oficinas de Obras Privadas del lugar para saber qué y dónde se puede construir y conocer las normas de referencia. Además, la obra debe tener una persona a cargo de la dirección técnica y ser llevada adelante por personal idóneo. No solo ingenieros/as, arquitectos/as o técnicos/as en construcción proyectan sino que debe pasar por la revisión y aprobación de un órgano colegiado donde otros profesionales verifican la legalidad y seguridad ya sea durante la construcción como en el uso de la edificación. Si la construcción se está por hacer en un lugar fuera de un radio municipal, la primera consulta va a presentarse en la Secretaría de Ambiente. El propietario debe hacerse responsable de que sea una persona profesional autorizado/a quien proyecte y dirija la obra así como del cumplimiento de todos los pasos que requiere la aplicación de los reglamentos de construcción.

Y como usuarios, debemos aprender sobre las mejores formas de actuar para reducir daños ante terremotos. No hay modo de predecir cuándo ocurrirán. Una simple maceta puesta en un balcón puede caer al vacío por accidente, ante un sismo o por el viento. La maceta debe amurarse lo mismo que el tanque de reserva de agua, o cuidarse la distribución de objetos en altura en estanterías ya que la magnitud de los temblores en Córdoba puede provocar la caída de los mismos.

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) cuenta con una red de sensores que miden automática y continuamente los movimientos. El  sitio https://www.inpres.gob.ar publica, entre otras cosas, la caracterización de las zonas sísmicas, los reglamentos de construcción y todas las novedades sobre materiales y estructuras sismo resistentes. Además, este instituto INPRES se encarga de hacer ensayos sobre materiales y formas de construcción de modo de dar certificaciones sobre el nivel de sismicidad que pueden soportar. Vale aclarar que los materiales para instalaciones sanitarias, de gas o eléctricas también deben ser supervisadas para normalizar las exigencias de resistencia ante diferentes situaciones.

El historial de información sísmica más los estudios geológicos desarrollados a lo largo de los años generan un cúmulo de información para que cada lugar esté catalogado como zona sísmica de cierto nivel. Así, por ejemplo, hay lugares donde la profesionalización exigida para la dirección técnica no requiere título de ingeniería civil pero en otros lugares es indispensable que lo sea puesto que es el título el que garantiza la capacidad y los conocimientos para desarrollar el proyecto edilicio (vale para casas, edificios, puentes, caminos, represas, etc.).

Viendo el sufrimiento en cada historia que cuentan las víctimas de Turquía y Siria, se nos invita a reflexionar. ¿Es más caro construir cumpliendo los reglamentos de construcción? No debería ni siquiera ser una pregunta; la ley tiene un sentido, se hace para proteger ante todo la vida, dar seguridad, prevenir.

La sociedad tiene mucho conocimiento, y es nuestra responsabilidad usarlo: conocer para estar preparados. En lo posible, entonces, evitar lo que sea evitable y adaptarse a lo que no se puede evitar. Y no es difícil, hay procedimientos claros y tenemos trayectoria de profesionales capacitados para hacer las cosas bien. En todos los casos hay que estar dispuestos y en constante aprendizaje para respetar los acuerdos sociales que están plasmados en las leyes y reglamentos de cada lugar donde nos toque vivir.

Lic. Viviana Sbarato (educación ambiental y cambio climático)

En Córdoba Primero Radio, Jorge Navarro y Viviana Sbarato conversaron sobre los terremotos iniciados el 6 de febrero en vastas zonas turcas y sirias, con tremendas consecuencias (sábados de 10 a 13 hs GEN 17,5)

[1] El sismo del 25 de febrero alcanzó un valor de 5,3 en la escala de Richter. Esta intensidad no llega a denominarse terremoto, nombre que se reserva para valores superiores a 6. Sus efectos se consideran apenas perceptibles y causan daños menores. El problema en la situación actual es que las edificaciones ya están dañadas, las personas sobrevivientes están heridas y afectadas emocionalmente, a lo que se suma que los equipos de rescate están operando en lugares frágiles.

[2] No obstante, quienes recordamos el terremoto de Caucete de 1977, hemos aprendido algunas ideas para actuar ante sismo. Salir a lugares abiertos en la medida que sea razonable o acomodarse en lugares donde las caídas de mampostería no hagan un impacto directo sino que dejen huecos sin abarcar (en el suelo al borde una mesa o de la cama, bajo marcos de puertas con vigas firmes, etc.). En los cursos de Primeros auxilios se brindan momentos para la actuación y en las reparticiones públicas se establecen protocolos a seguir si se percibe o avisa de temblor de tierra.

[3] Los terremotos ocurren con mayor frecuencia en las líneas de falla, que originan fracturas en la superficie del planeta. Y en esta región de Turquía, que fue noticia el 6 de febrero, existen dos grandes fallas transformantes, esto es, aquellas en las que se produce un desplazamiento lateral de una placa tectónica con respecto a la otra: se trata la falla de Anatolia Septentrional (de 1.000 kilómetros de longitud) y la falla de Anatolia Oriental (de 700 kilómetros).

[4] Infobae, 12 de febrero de 2023

Escala Richter

En una aproximación de cómo es la Tierra, podemos aceptar que se trata de un núcleo y una corteza. La corteza está conformada por una docena de placas de aproximadamente 70 km de grosor, cada una con diferentes características físicas y químicas. Estas placas (“tectónicas”) se están acomodando permanentemente en un proceso que lleva millones de años y han ido dando la forma que hoy conocemos a la superficie de nuestro planeta, originando los continentes y los relieves geográficos en un proceso cambiante.

Habitualmente estos movimientos son lentos e imperceptibles, pero en algunos casos estas placas se ponen en contacto entre sí, quedando sin posibilidad de desplazamiento. Comienza a acumularse una energía de tensión que en algún momento se liberará y una de las placas se moverá bruscamente.

Un terremoto es el movimiento de la Tierra causado por esa brusca liberación de energía acumulada durante un largo tiempo. La magnitud de la Escala de Richter representa la energía sísmica liberada en cada terremoto y se basa en el registro sismográfico.

Es una escala logarítmica. Cada punto de diferencia significa un aumento de energía diez veces mayor. Una magnitud 4,0 es 100 veces menor que una magnitud 6,0.

El sistema ideado por Richter y Gutenberg se basa en el análisis de determinadas oscilaciones registradas con los sismógrafos, mismas ondas que redundan en la propagación del movimiento desde el lugar donde se origina el movimiento. Solamente se puede medir hasta valores de 6,9.

Magnitud de momento (Mw)

En los terremotos de Turquía es notable que la medida de la magnitud se da en unidades Mw. Esta escala fue introducida en 1979 por Hanks  y  Kanamori como la sucesora de la escala sismológica de Richter.

Está basada en la medición de la energía total que se libera en un sismo; no hay un límite superior para las mediciones. Esta escala coincide y continúa con los parámetros de la escala sismológica de Richter. Entonces, pueden aparecer reportes de valores de 7,7 con unidades Richter sin que se lo considere un error.